Playas de Rosarito, Baja California, 15 de abril de 2026.- Rubén Torres ha logrado lo que pocos en la era moderna: mantener vigente un oficio tradicional por casi dos décadas en la colonia Constitución. Desde su puesto en la calle Durango, este bolero local celebra 17 años de ofrecer brillo y elegancia al calzado de los habitantes de la zona alta, resistiendo el cambio de hábitos de consumo.
Un pilar en la colonia Constitución
Desde su ubicación en la esquina de Durango y Artículo 27, Torres ha establecido un vínculo estrecho con la comunidad. “Llevo 17 años, estoy por cumplir 17 años. A pesar de que ahora se usa mucho tenis, el zapato es muy tradicional y se ocupa para gente que va a eventos formales; la gente nos sigue visitando”, relata. Su permanencia no solo es un logro personal, sino un testimonio de la resiliencia del pequeño comercio en la zona costa de Baja California.
El impacto de las ceremonias escolares
La ubicación del negocio es estratégica, al encontrarse rodeada de planteles de educación primaria. Esto genera un flujo constante de calzado infantil y juvenil, especialmente durante las temporadas de desfiles o actos académicos. Los jóvenes de Playas de Rosarito acuden a la bolería cuando el protocolo escolar exige una presentación impecable, asegurando que la tradición del zapato lustrado pase a las nuevas generaciones.
Resiliencia ante la modernidad
Aunque el uso de calzado deportivo ha ganado terreno en la vida cotidiana, el negocio de Rubén identifica rachas altas muy claras. Los periodos de graduaciones y las fiestas decembrinas representan el pico de su actividad económica. Según el propietario, el trabajo es constante y suficiente para sostener su establecimiento, el cual ha operado sin interrupciones, adaptándose a las necesidades de una población que aún valora el detalle manual.
Seguimiento y economía barrial
El mantenimiento de estos locales es vital para la estructura económica de colonias como el Plan Libertador, Zona Centro y la Constitución. Al ofrecer servicios que no pueden ser automatizados, se fomenta una economía de proximidad. Se espera que, con el apoyo de la comunidad, negocios como el de Rubén Torres continúen siendo parte del paisaje urbano de Rosarito por muchos años más.





