Tijuana, 6 de febrero de 2026.— De acuerdo con análisis académicos, la violencia que se registra en Baja California se ha convertido en un fenómeno endémico que se remonta a procesos iniciados desde la década de los noventa y que se han intensificado con el paso del tiempo.
Especialistas sostienen que el problema no es coyuntural, sino producto de la expansión prolongada del crimen organizado y de políticas institucionales que no han logrado frenar de manera sostenida la actividad delictiva.
El antropólogo Víctor Clark Alfaro, profesor de la Universidad Estatal de San Diego, explicó que actualmente opera una segunda generación de actores criminales que complejiza el panorama de seguridad. Señaló que junto a grupos conocidos también existen células intermedias y organizaciones pequeñas que diversifican delitos y amplían su presencia territorial.
Asimismo, advirtió que la distribución de drogas se ha extendido a diversas colonias tras años de operativos y enfrentamientos con resultados irregulares, lo que ha llevado a que la violencia deje de ser eventual para convertirse en una condición estructural con efectos sociales prolongados.





