Tijuana, B.C. – A sus 80 años, Félix Ocampo se ha convertido en un rostro familiar en las calles de la Zona Centro de Tijuana. Con su saxofón en mano y una andadera que le permite desplazarse con dificultad, este músico veterano toca melodías cada día para ganarse la vida, enfrentando con dignidad y pasión los retos de la edad.
Félix padece cataratas en uno de sus ojos y movilidad reducida en sus piernas, pero ni su condición física ni los años que carga encima han logrado detener su amor por la música. “Siento cariño, amor, llevo la música en el corazón y la verdad sí me hace sentir contento”, comparte con una sonrisa mientras toma un respiro entre canciones.
Aprendió a tocar desde muy joven, formando parte de bandas locales por necesidad económica, y con los años convirtió su talento en una forma de vida. Hoy, la música sigue siendo su sostén, pero también su impulso para continuar luchando por su salud.
Dice que el dolor y la limitación para caminar lo motivan a seguir trabajando, con la esperanza de reunir lo necesario para su tratamiento y, eventualmente, poder adquirir un vehículo eléctrico que le facilite sus traslados diarios.
Félix no solo interpreta notas musicales; su presencia en las calles también transmite una lección de perseverancia. En medio del ruido citadino, su saxofón se alza como una melodía de resistencia y amor por la vida.





