Tijuana, Baja California, 25 de marzo de 2026.- La falta de soluciones efectivas a las problemáticas sociales en la región es el resultado de una profunda crisis de seguridad personal y desconfianza entre los altos mandos, afirmó Gabriela Roldán, ex candidata a la alcaldía de Tijuana. Según la analista política, el principal obstáculo para el crecimiento de la ciudad no es la carencia de recursos, sino el temor prevaleciente entre quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones públicas.
El miedo como barrera en el poder
Roldán sostuvo que muchas iniciativas gubernamentales y sociales quedan estancadas debido a que los líderes actuales carecen de la certeza necesaria para impulsar cambios transformadores. Durante una reciente participación pública, subrayó que este fenómeno no distingue géneros ni edades, sino que afecta la médula de las instituciones.
“¿Cuál crees que es el mayor temor actualmente en los líderes? Y mi respuesta fue: el miedo a ser grandiosos, el miedo a ser maravillosos, el miedo a brillar. Si no hay eso dentro de un líder y esa certeza y esa confianza, ¿cómo puede crear una grandiosa ciudad? No se puede dar lo que no se tiene”, sentenció Roldán.
Realismo frente a visión extraordinaria
Para la política priista, la situación actual de Tijuana y Baja California es un reflejo directo de liderazgos que se han dejado dominar por las circunstancias inmediatas en lugar de proyectar una visión a largo plazo. Aseguró que el “realismo” excesivo impide la consolidación de proyectos que realmente impacten a la ciudadanía.
“Si no tenemos una visión más grande que los hechos y las circunstancias, entonces los hechos dominan, pero el realismo y los hechos nunca han creado cosas extraordinarias en la historia. Mira la ciudad, mira el estado, solo mírala y ahí va a estar tu respuesta”, puntualizó al cuestionar el estado actual de la infraestructura y el bienestar social.
La responsabilidad colectiva del liderazgo
Finalmente, Roldán hizo un llamado a romper el esquema de esperar que una sola figura política transforme la realidad local. Afirmó que el concepto de liderazgo debe democratizarse, involucrando a ciudadanos, empresarios y padres de familia para generar un contrapeso real y propositivo.
El cambio en Tijuana, aseguró, no dependerá de lo que dicten unos cuantos funcionarios, sino de la capacidad de la sociedad en general para asumir riesgos y participar activamente en la vida pública. La visión colectiva es, en su opinión, la única vía para superar el estancamiento institucional que vive la entidad.





