Por Crisstian Villicaña
Tijuana, B.C. 3 de noviembre de 2025.- México se encuentra sumergido en una dinámica de extrema violencia desde hace por lo menos 20 años.
El crimen del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Alberto Manzo, suscitado el fin de semana pasado puso de nuevo en juicio la efectividad de las autoridades ante el crimen organizado, luego que el edil ya había sido amenazado.
Para los tijuanenses lo que requiere el país es voluntad política, que la autoridad haga el trabajo que le corresponde.
“Se tiene que acabar con esa podredumbre que hay en el país, extirparlo desde raíz, pero para eso se necesita que la autoridad quiera, que haya buenos gobernantes como este hombre que mataron porque decía la verdad y se enfrentaba de frente a los narcos”, platicó el señor Enrique López.
Previo al crimen del presidente municipal de Uruapan, el líder de los limoneros de Apatzingán, Bernardo Bravo, fue amedrentado y posteriormente asesinado, sin contar las desapariciones y otros actos delictivos que sufre la población michoacana, en especial la del sector agrícola.
Todo lo anterior ha provocado el hartazgo de muchas personas que ven como la nación se ve secuestrada por la mafia y autoridades coludidas.
“Si el gobierno quiere puede acabar con esto, pero si quieren, porque hay muchos que son corruptos y son esos los que hay que quitar y entonces si se va a poder, este señor fue buen ejemplo (Carlos Manzo), pero no lo protegieron, lo dejaron solo”, consideró Eugenio, taxista de la ciudad.
No solo en Michoacán, en Guerrero, Sinaloa y el propio Baja California, la situación de inseguridad se ha agudizado cada vez más.
“Ya no sabe uno si hay que levantarse y dejar de reclamar o mejor hacerlas cosas uno, porque el gobierno no ha podido, nosotros somos más, los que ya estamos bien hartos de todo esto que no parece para cuando va a terminar”, refirió el señor Manuel, trabajador ambulante.





