Tijuana, 01 de julio de 2025.– Desde muy pequeño, Roberto descubrió el arte entre colores y formas moldeadas a mano. Hoy, convertido en un artista callejero, sorprende a transeúntes con figuras hechas únicamente con plastilina, palillos y una creatividad heredada de su padre.
El talento de Roberto se gestó a los dos años de edad, observando a su padre dar forma a guerreros mitológicos y criaturas fantásticas. “Mi papá fue el que me enseñó, la verdad me llamó la atención y me dio curiosidad… vi que estaba haciendo unos personajes, no hacía personajes conocidos, él hacía como guerreros, caballos, era de mitología”, compartió.
Lejos de los juguetes comunes, Roberto prefería la plastilina como medio de expresión. Su primer gran creación fue un Goku en modo Súper Saiyajin, figura que dejó asombrado a su padre. “Se quedó impresionado, porque nunca se imaginó que yo hiciera una escultura de ese estilo”, recordó.
Con los años, ha perfeccionado su técnica y se ha vuelto más detallista. Asegura que algunos personajes puede hacerlos de memoria, mientras que otros requieren de observar imágenes para replicar cada rasgo. “Si quiero puedo hacer tal personaje, pero cuando se trata de uno que nunca he hecho, ese sí lo tengo que ver en la imagen muy a fuerzas”.
El tiempo que invierte en cada pieza depende de su complejidad: una figura sencilla puede estar lista en 8 minutos, mientras que una más elaborada puede llevarle entre 3 y 4 horas.

Roberto ofrece sus creaciones a precios accesibles, desde los 60 hasta los 225 pesos. Su pequeño puesto se ubica de lunes a jueves sobre la avenida Revolución, y de viernes a domingo en la esquina del Centro Cultural Tijuana (CECUT), donde continúa compartiendo su talento con locales y turistas que aprecian el arte hecho a mano.








