Tijuana, Baja California, 12 de octubre de 2025.- A pesar de los avances en campañas de concientización, el estigma social hacia la atención psicológica y psiquiátrica continúa limitando el acceso a servicios de salud mental, especialmente entre niños y adolescentes.
Desde la pandemia, especialistas han detectado un aumento significativo en los casos de depresión y ansiedad. El confinamiento y la falta de socialización dejaron secuelas emocionales que dificultan pedir ayuda o expresar emociones.
Aunque existen servicios de salud mental, la mayoría son privados y con costos elevados. En el sector público, las largas listas de espera impiden una atención oportuna, incluso en situaciones de emergencia.
El prejuicio hacia los tratamientos psicológicos y el uso de medicamentos sigue siendo un obstáculo importante. Muchas personas evitan acudir a consulta por miedo al rechazo o por desconocimiento sobre los beneficios de la atención profesional.
Expertos subrayan que la salud mental debe dejar de ser un privilegio. Urgen políticas públicas que garanticen acceso equitativo y gratuito a servicios psicológicos y psiquiátricos, especialmente en los sectores más vulnerables de la población.





