Todos los voluntarios del estudio se sometieron a TEP. Los pacientes de fibromialgia de Boston tenían más peso que los controles sanos de Boston, y que los pacientes de fibromialgia de Estocolmo. Los investigadores apuntaron que esta fue la única variable significativa entre ambos grupos.
Cuando los investigadores compararon los escáneres de las personas con fibromialgia con los controles sanos, observaron un mayor nivel de inflamación en las células inmunitarias del cerebro (las glías) de las personas con fibromialgia.
Loggia dijo que los hallazgos podrían conducir a mejores formas de evaluar los tratamientos para la fibromialgia, para ver si reducen la inflamación. También es posible que este hallazgo pueda al final ayudar a los investigadores a precisar la causa del trastorno.
Gewanter dijo que este estudio da a los científicos una variedad de posibles direcciones para proseguir. Una es poder seguir un tratamiento para ver qué tan bien funciona. Otra es posiblemente desarrollar formas para intervenir mediante nuevos tratamientos.
Actualmente, el tratamiento se enfoca en medicamentos y cambios en el estilo de vida. Según los CDC, se anima a las personas con fibromialgia a intentar hacer 30 minutos de ejercicio al día la mayoría de días de la semana. Y establecer unos hábitos regulares de sueño puede ayudar, al igual que reducir el estrés todo lo posible, quizá mediante el yoga o la meditación.
El estudio aparece en una edición reciente de la revista Brain, Behavior and Immunity.