Playas de Rosarito, Baja California, 28 de abril de 2026.- Una nueva estrategia de comunicación basada en derechos humanos busca transformar la atención gubernamental en Playas de Rosarito. La Secretaría Ejecutiva de la CEDHBC presentó una guía práctica para que el personal docente, administrativo y de seguridad sustituya términos masculinos por sustantivos que engloben a toda la población de manera orgánica.
Sustitución de términos en la función pública
La Mtra. Ixchelt Guadalupe Barboza Romero, representante de la CEDHBC, sostuvo que el lenguaje incluyente no tiene por qué ser repetitivo o cansado. Durante su capacitación en la región, sugirió a las autoridades locales emplear “el personal” en lugar de “los trabajadores”, y el “profesorado” en lugar de “los maestros”. Estas variaciones permiten que sectores como el electorado y la juventud se sientan representados sin necesidad de utilizar estructuras gramaticales complejas.
Derechos humanos y lenguaje
La esencia de esta propuesta radica en que nombrar correctamente a la sociedad es el primer paso para garantizar una ciudadanía plena. Barboza Romero enfatizó que “el lenguaje no es solo una herramienta de comunicación, sino un sistema vivo que puede incluir o borrar realidades”. Al evitar términos como “los hijos” por la descendencia, se logra una visión más integral de la familia y los derechos individuales en Baja California.
Obligatoriedad tras la Reforma de 2011
La funcionaria recordó que, desde la reforma constitucional de 2011, todas las personas que trabajan en el servicio público están vinculadas legalmente a la protección de los derechos humanos. Por lo tanto, el uso de un lenguaje que no discrimine es parte de su deber oficial. “El lenguaje incluyente es una obligación que garantiza que ninguna identidad quede fuera”, señaló Barboza ante la audiencia rosaritense.
Proyecciones para el municipio
Se espera que este cambio de paradigma se refleje en la redacción de reglamentos, comunicados y atención directa en dependencias de la Zona Centro y delegaciones como Primo Tapia. El impacto futuro reside en una ciudadanía que se reconozca en sus leyes y autoridades, eliminando barreras lingüísticas que antes servían como pretexto para la exclusión.





