Dicen que nadie es profeta en su propia tierra, sin embargo, como orgulloso tijuanense que soy, bien vale la pena hablar de lo bonita que es mi tierra, la tierra de todos. Tijuana es una ciudad que cumplirá 135 años el próximo 11 de julio, y que, como municipio, alcanzó siete décadas el 1º de marzo pasado.
Para quienes amamos la política, esta época representa lo mismo que para un niño en un parque de diversiones: adrenalina, hiperactividad, y la imperiosa necesidad de aprovechar el tiempo al máximo. Por eso me extraña que, en apariencia, todo esté tan apagado.
Hubiera sido más sencillo (y prudente) que AMLO dijera que fue un error y que había aplicado las medidas correctivas pertinentes, sin embargo, la intolerancia, el autoritarismo y lo irracional se hicieron presentes (una vez más), en un presidente frustrado.
Por eso y muchas cosas más (como dice la canción), la propuesta que ya se encuentra siendo analizada por el Congreso federal, contempla que los programas de estudio incluyan el cuidado de los animales. También aspira a garantizar la protección, tratado adecuado, conservación y cuidado animal.
La dictadura perfecta no es el comunismo, no es la Unión Soviética, no es Fidel Castro, es México. Porque es la dictadura camuflada, de tal modo que puede parecer no ser una dictadura, pero tiene, de hecho, si uno escarba, todas las características de la dictadura.