Tijuana, Baja California, 11 de mayo de 2026.- El Ayuntamiento de Tijuana habilitó un módulo de atención en conjunto con Canirac para que comerciantes locales obtengan permisos de venta de alcohol sin depender de contratos exclusivos con cervecerías. La medida busca transparentar un mercado donde las licencias oscilan entre los 700 y 800 mil pesos, facilitando el acceso directo a través de la digitalización y eliminando intermediarios que encarecían el proceso para el pequeño empresario.
Digitalización contra el monopolio cervecero
Históricamente, el acceso a la venta de bebidas alcohólicas en Tijuana estaba condicionado por grandes grupos cerveceros que poseían la titularidad de los permisos. Pedro Montejo Peterson, secretario de Desarrollo Económico, señaló que este esquema mantenía “atados” a los restauranteros a productos específicos. Con el nuevo módulo, se busca que el ciudadano sea el dueño legítimo de su trámite y pueda elegir libremente a sus proveedores.
Montejo Peterson explicó la problemática anterior:
“En el pasado se recibieron una serie de solicitudes, pero también algunas de las cervecerías tenían muchos de estos permisos de alcohol; entonces, si vendías su producto te prestaban el permiso. Aquí la idea es que puedas vender el producto que quieras y que tengas acceso directo”.
Trámites rápidos sin ser socio de cámaras
Una de las dudas principales de la comunidad comercial es si la ubicación del módulo en instalaciones de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) limita el servicio. La autoridad aclaró que el beneficio es universal para cualquier dueño de negocio en la ciudad, sin necesidad de afiliaciones previas, buscando únicamente agilizar los tiempos de respuesta que antes tomaban meses.
Verificación directa y buena fe
El proceso descansará en una validación compartida entre el gobierno y la cámara empresarial. Se eliminarán los cuellos de botella administrativos que fomentaban la corrupción. La intención es que la inspección física del local no sea un pretexto para retrasar la apertura de un negocio, sino un paso técnico ágil coordinado por personal capacitado.
Al respecto, el secretario puntualizó:
“Vamos a tener la buena fe y la confianza en la cámara de que los datos o las visitas que se tienen que hacer a cada uno de estos comercios la van a hacer directamente de la cámara, nos van a garantizar que realmente existen”.
Para el emprendedor tijuanense, esto significa un ahorro sustancial de tiempo y dinero. Al eliminar el acaparamiento, se fomenta la libre competencia y se reduce la posibilidad de extorsiones por parte de gestores externos. Un permiso que cuesta cerca de 800 mil pesos ahora contará con un seguimiento transparente, permitiendo que más restaurantes formales operen legalmente y contribuyan a la economía local.





