Tijuana, Baja California, 27 de abril de 2026.- El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) atraviesa un proceso de revisión crítico marcado por un giro hacia el proteccionismo estadounidense, el cual prioriza medidas unilaterales sobre la integración global. De acuerdo con el consultor César Jacinto Villegas Campoy, este nuevo modelo económico busca blindar la industria norteamericana mediante restricciones que generan incertidumbre en el comercio exterior.
El fin de la era de apertura comercial
La estructura que definió al acuerdo desde su origen en 1994, basada en el libre mercado y la eliminación de barreras, ha quedado atrás. Villegas Campoy señaló que, tras tres décadas de operación, el esquema actual transita hacia un enfoque donde Estados Unidos pretende fortalecer su producción interna a través de limitaciones comerciales directas.
Este cambio de paradigma no solo afecta la fluidez del intercambio entre los socios del norte, sino que altera las reglas internacionales bajo las cuales han operado los mercados globales durante los últimos años, impactando directamente a sectores productivos que dependen de la certidumbre jurídica.
Aranceles y factores externos en la negociación
Un punto de fricción relevante es la aplicación, o amenaza de aplicación, de aranceles de manera unilateral. Según el especialista en aduanas, estas medidas se han extendido incluso a mercancías que técnicamente no forman parte del tratado, lo que complica la planeación logística y financiera de las empresas exportadoras en México.
Además, la discusión actual ha dejado de ser estrictamente comercial. Villegas Campoy advirtió que el gobierno estadounidense ha integrado a la mesa de diálogo temas sensibles y ajenos al intercambio de bienes, tales como:
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Control del narcotráfico.
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Gestión de flujos migratorios.
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Posible renegociación del Tratado de Aguas.
Impacto proyectado para la región fronteriza
El endurecimiento de la política comercial de Estados Unidos obliga a México a replantear su estrategia de defensa dentro del tratado. El seguimiento de estas negociaciones será vital para Baja California, dado su rol estratégico en las cadenas de suministro globales. Se anticipa que los próximos meses sean determinantes para definir si el T-MEC conservará su esencia cooperativa o se consolidará como una herramienta de presión política.





