Por Isabel Mendoza
Playas de Rosarito, 4 de febrero de 2026.- Con la instalación de la “Mesa Naranja para la Prevención de la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género” en Playas de Rosarito, se busca hacer frente a una realidad que muchas mujeres viven en silencio, especialmente aquellas que participan en la vida pública o toman decisiones.
Durante el evento, la alcaldesa Rocío Adame, hizo un llamado a no abandonar los espacios de poder y representación, recordando que la presencia de las mujeres es clave para evitar que la violencia se normalice. Señaló que las críticas hacia mujeres en cargos públicos o en posiciones de liderazgo suelen tener un trasfondo de género, más allá del desempeño profesional.
Subrayó que, aunque la violencia sigue presente todos los días, el trabajo conjunto y constante ha permitido avances que fortalecen a las mujeres y abren camino a una participación más justa y equitativa.
“Es necesario estar presentes en cualquier espacio para que no se permita la violencia”, expresó, destacando que la lucha no es solo institucional, sino también cotidiana y colectiva.
Por su parte, el consejero presidente del Instituto Estatal Electoral de Baja California, Luis Alberto, recalcó que el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia no puede quedarse solo en el discurso o en la ley. Afirmó que este derecho requiere garantías reales: instituciones que funcionen, personal capacitado y presupuesto suficiente para atender y sancionar los casos.
Señaló que todas las denuncias que llegan al Instituto son investigadas y posteriormente enviadas al Tribunal, instancia que determina si existe alguna infracción. Asimismo, fue enfático en la necesidad de erradicar los juicios de valor sobre la vida privada de las mujeres, al considerar que este tipo de señalamientos también constituyen una forma de violencia.
“No podemos permitir juicios de valor sobre la vida privada de una mujer. Debemos erradicar la violencia”, puntualizó.

La instalación de la Mesa Naranja representa un paso para reforzar la protección de los derechos humanos de las mujeres, recordando que todas las autoridades están obligadas a garantizar una vida libre de violencia, no solo como un mandato legal, sino como un compromiso con la dignidad, la seguridad y la libertad de las mujeres para participar en cualquier espacio sin miedo.






