Tijuana, Baja California, 7 de mayo de 2026.- La democratización de la vivienda en Tijuana se ha convertido en uno de los retos más críticos para la ciudad, debido a que el encarecimiento inmobiliario está dejando fuera del mercado a los jóvenes profesionistas. Carlos Jaramillo, coordinador del Consejo Consultivo Empresarial del Ayuntamiento de Tijuana, afirmó que es urgente implementar políticas públicas que permitan la convivencia de distintos niveles socioeconómicos en una misma zona urbana para garantizar el acceso a un hogar.
El reto de la vivienda para la clase media
De acuerdo con el líder empresarial, la falta de oferta habitacional accesible ha provocado que personas con preparación académica y empleo estable no encuentren opciones que se ajusten a su capacidad de pago. Esta situación genera que la clase media sea la más afectada por un mercado inmobiliario que tiende a la alta, impulsado en gran medida por la dinámica económica de la frontera y el encarecimiento de la tierra.
Impacto de la vecindad con California
Jaramillo señaló que el costo de la vivienda en Tijuana está estrechamente ligado a la cercanía con San Diego, California. El constante aumento de los precios inmobiliarios en el lado estadounidense repercute directamente en la región fronteriza, elevando los costos de construcción y venta. Ante este panorama, sostuvo que la ciudad no puede seguir creciendo bajo un modelo de hace más de una década, sino que debe modernizarse con herramientas legales vigentes.
Propuestas para un desarrollo ordenado
El coordinador empresarial subrayó que el nuevo Plan de Desarrollo Urbano del Centro de Población de Tijuana debe dejar de ser una simple propuesta para convertirse en una herramienta efectiva. El objetivo es impulsar modelos de desarrollo vertical y densificación que acerquen la vivienda a los centros de trabajo, mitigando así el rezago habitacional que sufren los sectores productivos de la ciudad.
Impacto futuro para la población
De lograrse la modernización del plan urbano, Tijuana podría experimentar una transformación en su paisaje inmobiliario, con proyectos que integren vivienda social y de clase media en zonas céntricas. Esto permitiría que las nuevas generaciones de tijuanenses tengan la posibilidad real de adquirir patrimonio sin ser desplazados a las periferias de la ciudad.





