Tijuana, Baja California, 22 de abril de 2026.- Una revisión urgente del entorno familiar y escolar es la demanda de diversos sectores sociales tras detectarse un incremento de mensajes alusivos a la violencia en baños de escuelas públicas de la entidad. Los escritos, que frecuentemente imitan el lenguaje del crimen organizado, son vistos por expertos como un síntoma de que la prevención en el hogar y las aulas está siendo superada por el contexto social.
Advertencia de Unidos por Tijuana
José Antonio Serratos García, líder de la agrupación Unidos por Tijuana, enfatizó que estos hallazgos deben obligar a las autoridades a no minimizar ninguna expresión escrita dentro de las escuelas. “Este tipo de expresiones no debe minimizarse, ya que pueden evidenciar conductas o pensamientos que requieren atención inmediata”, señaló el representante, destacando que el problema es más profundo que un simple daño a la infraestructura.
El rol del sistema educativo
La organización indicó que es imperativo que el sistema educativo en Baja California implemente protocolos de identificación de estas conductas. No se trata solo de limpiar las paredes, sino de entender por qué los niños y jóvenes están utilizando ese lenguaje. La preocupación radica en que estos mensajes reflejan una identidad que los menores están construyendo a partir de la narcocultura dominante en su entorno.
Prevención desde el núcleo familiar
Serratos García sostuvo que la solución debe originarse en la familia, trabajando de la mano con los docentes para erradicar las influencias que presentan a la delincuencia como un modelo a seguir. Se busca evitar que el ambiente escolar se convierta en un espacio donde se gesten futuras conductas delictivas debido a la falta de supervisión y orientación.
Próximos pasos y seguimiento
En las próximas semanas, se espera que organismos ciudadanos soliciten reuniones con la Secretaría de Educación para evaluar programas de prevención de la violencia. El impacto futuro de ignorar estas señales podría traducirse en una mayor deserción escolar y el reclutamiento de jóvenes por parte de grupos delictivos en colonias de alta incidencia en Tijuana.





