Tijuana, Baja California, 19 de marzo de 2026.- El Instituto Municipal de Salud Mental y Adicciones (IMSAMA) reveló una cifra preocupante sobre el panorama de adicciones en la ciudad: el 25 por ciento de los estudiantes de secundaria y preparatoria ya se encuentran en una etapa inicial de consumo de alcohol y tabaco. Florina Righetti Rojo, directora de la institución, advirtió que la exposición a estas sustancias comienza a edades críticas, detectándose casos de primer contacto desde los 8 o 9 años de edad.
Riesgos desde la infancia y entorno familiar
La detección de consumo en menores de 12 años evidencia que la niñez en Tijuana enfrenta riesgos significativos, principalmente cuando conviven en entornos donde el uso de sustancias está normalizado. “Es muy fácil que el niño o la niña vea una cerveza, vea un cigarro y empiece a consumirlos”, explicó Righetti Rojo. Esta exposición temprana facilita la transición hacia sustancias de mayor impacto conforme los jóvenes avanzan en su etapa escolar.
Vapeadores y cristal: Las amenazas actuales
Mientras que en el nivel secundaria los vapeadores han surgido como una preocupación creciente, en el panorama general de la ciudad la metanfetamina o “cristal” se mantiene como la droga de mayor impacto tanto en hombres como en mujeres. Las autoridades del IMSAMA destacaron que el consumo entre ambos géneros se encuentra actualmente equilibrado en Tijuana, lo que obliga a implementar estrategias de prevención y tratamiento con un enfoque de equidad.
Comunidades terapéuticas y espacios disponibles
Para combatir esta problemática, el IMSAMA opera tres comunidades terapéuticas que ofrecen tratamiento residencial voluntario y gratuito. Actualmente, la comunidad Corsa Hombres, ubicada en la carretera libre a Tecate (zona Maclovio Rojas), cuenta con 35 espacios disponibles de una capacidad total de 100 camas. Por su parte, la comunidad Corsa Mujeres, situada en la colonia 20 de Noviembre sobre la Vía Rápida Poniente, dispone de 8 lugares para atender a población femenina de entre 18 y 59 años.
Seguimiento y recuperación integral
El programa de rehabilitación consta de nueve meses en total: seis meses de residencia completa —donde se cubren todas las necesidades básicas de alimentación y vivienda— seguidos de tres meses de “media luz” para la reintegración gradual. Con estos espacios gratuitos, el Ayuntamiento busca ofrecer una alternativa real de recuperación para quienes ya enfrentan una dependencia severa a las sustancias, priorizando la salud mental de la población tijuanense.





