Por Crisstian Villicaña
Tijuana, B.C. 26 de noviembre 2025.- Pocas ofertas de trabajo, algunas mal remuneradas y con horarios extenuantes, están propiciando que cada vez más tijuanenses vean en el comercio informal una fuente de generación de dinero para su sostenimiento y el de las familias.
Ya sea vendiendo comida sin permiso, productos por internet, ofreciendo servicios o estableciéndose en los sobre ruedas, entre otras, la sociedad busca la manera de salir adelante.
“El año pasado al 31 de diciembre había 42.5% de informalidad, ahora hay 62.5%, fue un crecimiento del 20% de la informalidad, prácticamente de la formalidad se están yendo a la informalidad”, precisó Roberto Lyle Fritch, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Tijuana.
Esto trae distintas problemáticas; por un lado, no hay quien vigile el buen actuar y cumplimiento de leyes y reglamentos de los comerciantes informales; el Gobierno no recauda impuestos de estos trabajadores; al crecer la informalidad se carece de fuerza de trabajo en la industria y otros sectores establecidos legalmente.
El Estado se ve afectando porque está dejando de recaudar el Impuesto Sobre la Renta (ISR), Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Sobre la Nómina (ISN).
Por otro lado, según lo considerado por el titular del CCE de Tijuana, son las propias personas que se pasan al comercio informal las que también se ven perjudicadas.
“Los empleados son los más afectados porque no están ganando ni el salario mínimo, porque la empresa informal prácticamente no tiene ninguna obligación, entonces a parte que no paga el salario mínimo no paga sus prestaciones sociales, seguro social, Infonavit, sobre todo sus vacaciones o prima vacacional, su aguinaldo; prácticamente en México de cada 10 empresas 6 están en la informalidad”, aseguró Lyle Fritch.





