Tijuana.– La creación de más organismos anticorrupción no garantiza una administración libre de sobornos o extorsión. El verdadero problema, advierten especialistas, radica en la complejidad de los trámites que propicia espacios para la corrupción dentro de las instituciones públicas.
En México, se ha conformado una amplia red de dependencias encargadas de prevenir y sancionar actos de corrupción; sin embargo, los resultados son escasos y la desconfianza ciudadana hacia las autoridades persiste.
El cumplimiento de requisitos administrativos suele ser largo y confuso, lo que incentiva el pago de “favores” para acelerar los procesos. La tramitología excesiva, en lugar de prevenir abusos, termina fomentándolos.
De acuerdo con expertos, la solución no radica en crear más dependencias ni en aumentar el gasto público, sino en simplificar los trámites y transparentar los procesos. Reducir la burocracia, aseguran, cerraría las oportunidades para el abuso de poder.
Mientras la ciudadanía siga enfrentando procesos engorrosos, la percepción de que la corrupción es inevitable continuará, perpetuando la idea de que la extorsión es parte del trato cotidiano con las autoridades.





