Tijuana, Baja California, 24 de julio de 2026.- Activistas defensores de los animales en Tijuana urgieron al Ayuntamiento local a aceptar la asesoría técnica de organizaciones especializadas en vida silvestre, luego de que las autoridades municipales admitieran su falta de capacidad operativa para mantener la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre ubicada dentro del Parque Morelos.
Las organizaciones civiles hicieron un llamado preventivo a las dependencias responsables para que no realicen traslados improvisados de las especies que permanecen bajo resguardo público. La postura busca proteger a los ejemplares con diagnósticos médicos delicados o edades avanzadas antes de iniciar su movilización hacia nuevos refugios.
“Es positivo que la autoridad reconozca sus limitaciones, aunque el cierre de este espacio representa la pérdida de una unidad dedicada a la conservación de fauna”, consideró Ilse Carolina Vázquez, exfiscal especializada en Delitos Contra los Animales.
Ante la falta de infraestructura propia para sostener el proyecto zoológico, diversos organismos del país formalizaron ofertas de asistencia profesional al gobierno municipal.
“Una organización nacional que agrupa unidades de manejo ya ofreció al Ayuntamiento apoyo de biólogos, científicos, veterinarios zootecnistas y especialistas para acompañar el proceso de reubicación”, explicó la exfiscal.
Especialistas del ramo señalaron que el transporte de animales salvajes representa el punto crítico en cualquier protocolo de rescate, ya que implica riesgos de estrés y complicaciones médicas.
“El traslado es una de las etapas más complicadas del rescate animal, pues antes de mover cada ejemplar deben tomarse en cuenta su especie, edad, condición física y estado de salud”, advirtió la abogada animalista.
La situación particular de algunos habitantes emblemáticos del parque, como los grandes mamíferos, mantiene en alerta a los médicos veterinarios de la región.
“En el caso del oso Yogi, un ejemplar de edad avanzada, su condición deberá evaluarse para determinar si puede ser trasladado sin poner en riesgo su salud. Otros animales podrían encontrarse en circunstancias similares”, mencionó la activista.
Por ello, la red de defensores enfatizó que la reubicación de los animales no debe apresurarse por cuestiones administrativas.
“Cualquier reubicación deberá realizarse con criterios científicos y conforme a la Ley General de Vida Silvestre, priorizando el bienestar de los ejemplares durante todo el proceso”, sostuvo Ilse Carolina Vázquez.
Evaluación médica de la fauna en cautiverio
Los biólogos exigieron un censo clínico individualizado para medir el estado físico de los animales alojados en las jaulas municipales. El caso del oso Yogi resalta como un punto crítico debido a los riesgos asociados al anestesiado y la manipulación de animales viejos durante viajes largos hacia nuevos santuarios.
Acompañamiento de red nacional de veterinarios y biólogos
La propuesta de apoyo externo incluye la participación de veterinarios zootecnistas y biólogos adscritos a la red nacional de unidades de manejo. Estos especialistas proponen intervenir sin costo para el municipio, garantizando protocolos homologados de contención física, logística vehicular y monitoreo médico constante.
Certeza jurídica bajo la Ley General de Vida Silvestre
Los traslados deberán apegarse a los marcos normativos federales dictados por la Semarnat y la Profepa para evitar faltas administrativas. El seguimiento científico adecuado garantizará que los ejemplares tengan una transición segura hacia espacios que cumplan con los estándares ambientales necesarios.
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