Tijuana, Baja California, 16 de abril de 2026.- La construcción del proyectado viaducto elevado “SubeT” en la rampa ascendente del bulevar Lázaro Cárdenas enfrenta retos técnicos críticos debido a la inestabilidad de la ladera. De acuerdo con especialistas en geotecnia, el terreno requiere trabajos de estabilización profunda para evitar posibles deslizamientos de tierra que pongan en riesgo tanto la nueva infraestructura como a los habitantes de las zonas aledañas.
Deficiencias en servicios y debilidad del suelo
Francisco Javier Franco, geotécnico y presidente del Colegio de Ingenieros de Tijuana, explicó que la zona presenta asentamientos irregulares en la parte baja de la ladera, lo que ha mermado la capacidad de carga del suelo. Al carecer de servicios públicos formales, los residentes utilizan letrinas, una situación que contribuye directamente al debilitamiento del terreno en toda la pendiente debido a la infiltración constante de líquidos.
El riesgo de la nueva infraestructura
El especialista indicó que la edificación del viaducto podría agravar las condiciones de inestabilidad si no se ejecutan estudios geotécnicos adicionales y exhaustivos. La carga estructural de una obra de esta magnitud demanda garantías de seguridad que actualmente el terreno no ofrece. Franco advirtió que iniciar los trabajos sin una remediación previa de la ladera sería ignorar los focos rojos ya detectados en el área.
Antecedentes de fallas en Tijuana
Existen precedentes preocupantes en la ciudad, como lo ocurrido en el Cañón del Zapata, donde obras de viaductos similares provocaron movimientos de tierra significativos. El presidente de los ingenieros señaló que áreas como Sánchez Taboada y Camino Verde comparten este perfil geológico y social, al ser asentamientos reubicados sin servicios desde finales de los años 70 que hoy sufren deslizamientos recurrentes.





