Tijuana, B.C. – En una ciudad donde miles caminan a prisa sin mirarse, José y su perrita Toodle se han convertido en una estampa entrañable que recorre las calles con un mensaje claro: el amor y la lealtad pueden encontrarse incluso en los lugares más inesperados.
José, originario de Chiapas, conoció a Toodle hace 14 años en las calles de Tijuana. Ella, una perrita abandonada; él, un músico solitario lejos de casa. Desde aquel primer encuentro, formaron un lazo inquebrantable que los ha mantenido unidos como familia desde entonces.
“Ella es de la calle, como yo en ese tiempo. Cuando me la llevé tuve problemas con mi casero porque no permitía mascotas, así que la acostumbré a meterse en la mochila. Así viajamos juntos en transporte público, sin problemas”, cuenta José, quien con orgullo dice que el nombre completo de su compañera es Toodle Kaspejo Jimonez.
José se gana la vida tocando el violín y limpiando zapatos en la plaza Carrusel. También trabaja en un taller donde repara electrodomésticos. Aunque a veces siente que su música no es valorada, no deja de compartir su talento con quienes lo escuchan.
“Tocar un instrumento te mantiene activo, tu mente se desarrolla más, te vuelves muy creativo. Yo intento aportar algo positivo a la sociedad con mi música”, dice.
A lo largo de estos años, Toodle no solo ha sido su compañía, también su refugio emocional. “Yo digo que los animales no son juguetes, son como ángeles que están en tu vida. Tengo la fortuna de compartir con ella 14 años. Es toda una vida juntos”.
José aprovecha para hacer un llamado a la ciudadanía: no abandonar a sus mascotas. “Son una compañía fiel, no se merecen el abandono”, concluye.
Entre violines, mochilas y miradas cómplices, José y Toodle siguen caminando juntos, recordándole al mundo que los lazos más fuertes no siempre vienen con palabras, sino con actos de amor incondicional.





