Desde Chapultepec ║ Por Joatam De Basabe

DE LA PREVARICACIÓN

La noche del miércoles 4 de agosto de 2021 quedará grabada en la historia de Ensenada
como la fecha en que un alcalde, en este caso Armando Ayala Robles, aprobó de la manera
más sucia posible un punto de acuerdo que minutos antes había sido rechazado por el
pleno del cabildo. Ni los panistas ni los priístas se atrevieron a tanto en su momento.

Antes por lo menos se trataba de convencer a los ediles de oposición para sumar votos a
favor de la iniciativa que se pretendía aprobar, sin embargo, ahora la estrategia es diferente.
Infunden el miedo con amenazas o escarmientos y si aun así no logran los votos
necesarios, pues sesionan sólo con los que están a favor y listo, caso resuelto.

A la regidora Carmen Salazar Guerra y al regidor Diego Lara Arregui, mismos que
contendieron en la campaña electoral con el partido Fuerza por México, los dejaron sin
personal en sus regidurías, como represalia por ir en contra del alcalde. Aunque el artículo
10 del Reglamento de la Administración Pública para el Municipio de Ensenada estipula que
son los regidores quienes tienen la atribución de nombrar y remover al personal a su cargo,
y que contarán con el apoyo humano técnico para el auxilio de sus funciones, su personal
fue despedido por órdenes ajenas.

Con esto, además de castigar a Carmen y Diego, se dio un mensaje implícito a los demás
ediles: si están contra el régimen, hay consecuencias de grandes magnitudes. A este
alcalde ya no le importa guardar las formas, la venganza y el autoritarismo los ejerce con
descaro. De los despidos argumentó que fueron para ahorrar recursos, sin embargo, no
menciona que él gana 80 mil pesos mensuales o que su coordinadora de gabinete gana
más que el gobernador.

Regresemos al punto. El miércoles sesionó el cabildo en pleno, con sus 15 ediles que lo
conforman, y el alcalde suspendió la sesión de manera abrupta mientras se desarrollaba la
votación, cuando se dio cuenta que los votos no le iban a alcanzar para aprobar la iniciativa
de crear un organismo municipal del agua. Después se reanudó la sesión y se rechazó el
punto de acuerdo con siete votos a favor y ocho en contra. Como eso no le gustó al alcalde,
minutos después volvió a sesionar, pero ahora sólo con ocho ediles, de los cuales, siete
eran los que estaban a favor, y con ello aprobó la municipalización de la Cespe.

Cabe señalar que el artículo 52, del Reglamento Interior del Ayuntamiento de Ensenada,
establece que las sesiones extraordinarias de extrema urgencia, cuando son fuera del
horario hábil, como fue el caso, deben ser convocadas por lo menos con dos horas de
anticipación, lo cual no se cumplió, ya que se convocó a los ediles sólo minutos antes, lo
que no sólo dejó ver el dolo del alcalde, sino también la sistemática violación de los
reglamentos municipales.
¿En qué democracia se supone que sea bien visto que apruebes con siete votos lo que
acaba de ser rechazado con ocho, minutos antes? Sólo en el mundo torcido de un dictador.
Al día siguiente de la sesión irregular, fue despedido el personal del regidor Raúl Vera

Rodríguez, como escarmiento para él y los demás por haber votado en contra. En total ya
son cuatro las y los regidores que trabajan sin personal, algunos de ellos, además, sin
salario.

Aunque en México no existe el delito de prevaricato, estas acciones me hicieron recordar
ese término. La prevaricación se da cuando un funcionario falta conscientemente a los
deberes de su cargo al tomar una decisión o dictar una resolución injusta, con plena
conciencia de su injusticia, y aunque en otros países es más utilizada en el caso de los
jueces, me parece que en este caso es la palabra precisa para describir los actos de este
personaje que encabeza al gobierno municipal.

*Comunicólogo y periodista.

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