UN NUEVO HORIZONTE EN LA FRONTERA || LA NOCHE DE LOS NAHUALES

Aquí podemos construir los sueños aunque provoquemos con ello las risillas soterradas porque suenan inalcanzables. Los sueños son así por naturaleza. Los sueños, sueños son, afirma Pedro Calderón de la Barca, y toda la vida es sueño.

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Recién cumplí los quince años cuando oí de ella, sin conocerla. Pero era distante, superflua, voluptuosa. Muchos hablan mal de ella, de los vicios que posee, de la violencia que padece y de todas las oportunidades que te ofrece aún sin saber de ti.

 

Por las noches, normalmente en los fines de semana, su actividad gira en torno a los antros, al derroche, al desenfreno; huele a alcohol y a sustancias prohibidas: envilece. Durante el día, los siete días de la semana, se afana, se embellece, crece y prospera: enamora.

 

Apenas hace dieciséis años la conocí.

 

Me invitó a amarla, a cortejarla, a suspirar y soñar con ella.

 

Aquí, con ella, aprendí de los fines de semana y de los días de campo, de la carne asada, de los “party”, me enseñó a vislumbrar un futuro, a andar en calafia; me pidió conocerla y me ofreció el trabajo arduo, incansable; a doblar turno —incluso muy de madrugada— o con jornadas de doce horas corridas; con todo y las críticas hacia ella.

 

La sigo amando desde que la vi por primera vez.

 

Ella es muy noble: lejana y distante, sí. Agraciada e industriosa. Siempre ofrece lo que le pides, a veces poco; muchas, en abundancia. A mi amada no le importa de dónde vienes o a dónde irás. Te acoge, te cobija, te alimenta, te respalda, te reanima y revitaliza.

 

Nunca te pregunta y no le tienes que dar explicaciones.

 

Es mi ciudad, Tijuana. Aquí, en este rincón, donde empieza la patria.

 

Es la ciudad que muchos adoptaron como suya, cuando en realidad es Tijuana quien nos ha hecho suya. Nos resguarda y nos redime, nos convoca y nos sacude. Es Tijuana y en estos días ha celebrado el 131 aniversario de su fundación.

 

Aquí podemos construir los sueños aunque provoquemos con ello las risillas soterradas porque suenan inalcanzables. Los sueños son así por naturaleza. Los sueños, sueños son, afirma Pedro Calderón de la Barca, y toda la vida es sueño.

 

Es Tijuana, la ciudad con sus 70 homicidios dolosos en 11 días de julio o mil 63 en lo que va del 2020, pero también es la ciudad de la gente trabajadora, de la que se afana en sus tareas; gente buena dedicada a su familia, que lucha por mejorar sus condiciones de vida, que estudia y se prepara, que construye un futuro o que busca sanar sus heridas porque Tijuana ha sido un oasis en el desierto de nuestras vidas.

Retomo un fragmento de la letra de la canción de la línea de abrazo celebrada en Playas de Tijuana, en 2015, auspiciada por la Fundación Caminos sin Fronteras, desconozco el título y el autor de la canción, pero que considero propicio para cerrar esta dedicatoria a mi ciudad, a Tijuana.

 

Historia como la mía

hay dolor, tristezas y alegría.

Todo es un crecer.

Mira, te brindo mi mano,

un abrazo de hermano,

nada qué temer.

 

Un compromiso con el corazón,

es un camino sin fronteras.

Una actitud que renueva

la esperanza de crecer.

 

Felicidades a la ciudad en su 131 aniversario, instando a sus ciudadanos, a reconstruirla desde la familia, a erigirla a partir de la cultura de la paz porque Tijuana puede aspirar a todos los sueños que se proponga delirar porque la vida es un sueño; aunque la ciudad no duerme, en su afán de conquistadora y ensambladora de realidades comerciales.

 

Muertos.

 

Las autoridades federales y locales han repetido hasta el cansancio las normas sanitarias para paliar la pandemia. Es, no sólo una corresponsabilidad el hecho de cuidarnos, la responsabilidad es nuestra, de forma exclusiva.

 

Sin duda, ya rebasamos la cifra de decesos que tuvo Italia y quizá lleguemos a las 40 mil defunciones en los siguientes días. Nos corresponde a nosotros el extremar las precauciones, exagerarlas si quieren y no perder el tiempo buscando a quién culpar.

 

Cubre-bocas presidencial.

 

Los medios nacionales se enfocaron más en el hecho de que el Presidente Andrés Manuel López Obrador usara el cubre-bocas en su reciente visita a su contraparte en los Estados Unidos de América, y no en la gira presidencial en sí.

 

Se pudo apreciar a un Presidente de la República sonriente, seguro, dueño de sí, con un discurso fluido, con aplomo. Los resultados de la visita a la Unión Americana se verán reflejados en el corto, mediano y largo plazo.

 

Guanajuato.

 

Alguien le podrá avisar a Diego Sinhue que ponga orden en Guanajuato ya que los empresarios están por abandonar el estado a raíz de la imparable ola de violencia.

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