El T-MEC y el besamanos || La noche de los Nahuales

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Era tradición de cada mandatario mexicano —una vez asumido el poder presidencial, realizara en su primera gira al exterior— una visita oficial a Washington —a ponerse a las órdenes del mandatario que ocupaba la Casa Blanca— según la sapiencia popular.

Es hasta estos momentos que el actual presidente de la República ha considerado necesario y urgente empatar las agendas y realizar el primer viaje al exterior, — y sin duda será a Washington— ya los detractores de la 4T se han puesto a lanzar una serie de consignas que avizoran una sumisión, a través de su presidente, de este país a quién los norteamericanos consideran su “patio trasero”.

¿Qué  tan afortunada será la gira presidencial? ¿El presidente mexicano podrá estar a la altura del inquilino de la Casa Blanca para incidir de manera determinante en el tema migratorio? ¿Atemperará AMLO el encono racista de Trump en contra de los mexicanos, a quienes considera violadores y asesinos? 

El muro es lo de menos: nos separan muchos indicadores de desarrollo y estamos en situación de desventaja económica, política y militar. No existe un margen amplio de maniobra y en la desventaja nos podemos asumir con una actitud de sometidos. 

Sin duda, el mandatario norteamericano quiere tener un as bajo la manga con la figura del presidente López Obrador, cuya presencia en el suelo del American Dreams habrá de sobreexplotar de tal manera con la firme intención de catapultar su candidatura con miras a la reelección de noviembre próximo. Difícil no tomar en cuenta que el peso de una pluma puede inclinar la balanza.

Lo cierto es que este 1 de julio entra en vigor el T-MEC con el que se pretende brindar oxígeno puro a las relaciones comerciales de América del Norte, Canadá, EUA y México e incentivar la capacidad del comercio exterior en la relación trilateral firmado en meses pasados. 

Muchos expertos auguran situaciones comerciales ventajosas para el vecino del norte, es decir, un T-MEC a modo bajo la perspectiva de la doctrina Monroe, América para los americanos. 

El muro invisible que ha contenido la creciente ola migratoria hacia suelo norteamericano ha funcionado —según detractores— a cabalidad de tal manera que el suelo patrio se ha convertido en un muro de cientos de kilómetros de ancho a pesar del giro que en cuestiones de política migratoria ha dado la administración actual, sobre todo en el respeto a los derechos humanos y  la atención a los migrantes a partir de la vulnerabilidad de determinados sectores que se han sumado a las olas migratorias de los últimos tiempos.

AMLO no tiene alternativa para encontrarse en la mesa de negociación con su homólogo que se presenta como el guardián del mundo, todopoderoso en los diversos terrenos en el que quiera jugar. Sin embargo, al mandatario mexicano se le urgirán las dotes diplomáticas que deberá poner en práctica y estar a la altura de este momento histórico. 

AMLO no podrá preguntar si juega o no con las cartas que tiene en las manos, la pregunta será cómo.

En otro orden de ideas, lo he mencionado en diversas entregas, que el tema de la seguridad es una demanda impostergable y que la 4T ha quedado a deber y ya es hora de que se hagan los ajustes y cambios necesarios en esta materia. 

Los resultados están a la vista y tal parece que en lugar de que el Estado brinde la perspectiva de que las cosas están bajo control las incidencias de la violencia en diversas entidades del país dicen lo contrario.

El horno no está para bollos y los hechos perpetrados en contra del titular de seguridad en la Ciudad de México indican que nos encontramos en la antesala de un Estado fallido. La sensación de sentirse inseguro inhibe la inversión económica y da al país la apariencia de que los cuerpos de seguridad han sido rebasados. No habrá desarrollo e inversión si México se presenta con la faceta de una guerra civil, de los malos organizados en contra de los buenos temerosos, desarmados y desbandados.

No basta con ofrecer recetas caseras frente a la animadversión de los sectores más golpeados por la delincuencia del fuero común. Es tarea de todos el contribuir en la construcción de un país que le apueste a la cultura de la paz.

¿Cuánto tiempo más sostendrán a Alfonso Durazo como titular de seguridad?    

Por último, sí que la CESPT le ha metido caña en su carácter de acreedor estatal para “exhortar” —a los humildes ciudadanos de colonias populares— a ponerse al “corriente” con sus adeudos históricos —de tres meses— por el servicio del agua potable. 

Aunque no se habla en los sendos oficios dejados en cada casa, de la suspensión del servicio o la instalación de un reductor, —que funciona como bloqueador del flujo del agua— si pide que el usuario moroso cubra el adeudo vencido que tiene con la paraestatal.

Ojalá y con esa prontitud se le cobrara a los grandes consorcios comerciales y políticos que tienen adeudos históricos, por muchos años, y con sumas millonarias. 

Aprovecho el espacio para indicar a la CESPT que verifique los registros y el consumo que están cobrando ya que el clamor popular me ha informado que han llegado “recibos locos” que exigen el pago por varios miles de pesos —algunos hasta de 45 mil pesos por adeudo de tres meses— en lo que va la etapa de confinamiento debido a la pandemia, cuando el promedio de consumo es de 120 pesos mensuales y en servicio doméstico.

¡Aguas con la CESPT! 

¡Vigilen sus medidores!

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