Soplan vientos-Transiciones

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Transiciones ‖ Víctor Alejandro Espinoza

Mediante una ceremonia inédita a las 0 horas con 1 minuto del viernes 1 de noviembre tuvo lugar el cambio de gobernador en Baja California. Se trató de la toma de posesión de Jaime Bonilla Valdez, primer gobernador de un partido politico distinto al PRI o al PAN que habían gobernado desde la transformación del Territorio de la Baja California en Estado de la República en 1952. No se trata de un dato menor, tradicionalmente la entidad se había caracterizado por su pronunciado bipartidismo. 

La elección federal de 2018 dio un vuelco en las preferencias políticas de los ciudadanos bajacalifornianos. Fue una de las entidades con mayor porcentaje de votos para Andrés Manuel López Obrador. Se rompió el bipartidismo y MORENA ganó todos los cargos en disputa (presidente, senadores y los 8 diputados federales de mayoría). Esos resultados hicieron presagiar un triunfo cómodo para quienes se postularan como candidatos de MORENA en los comicios del 2 de junio de 2019. 

Los pronósticos no fallaron. MORENA y sus aliados (PT/Transformemos/PVEM) ganaron todos los cargos en disputa: la gubernatura, las cinco alcaldías y las 17 diputaciones de mayoría relativa en el Congreso local. Fue el mayor triunfo para una coalición en los últimos 40 años. Anunciaba el fin de una época, caracterizada por el predominio del Partido Acción Nacional. Efectivamente durante tres décadas y mediante cinco elecciones de gobernador consecutivas (1989-2013), el PAN se convirtió en el partido dominante desplazando al PRI. Hay una generación de bajacalifornianos que siempre han vivido bajo gobiernos panistas; son los jóvenes que fueron educados principalmente en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) de manera acrítica, solo como fuerza de trabajo barata para la industria maquiladora y a quienes se les inculcó una ideología anti Estado y changarrera.

Pero fueron los adultos mayores, de manera preferente, los que salieron a votar por otra opción hartos de la corrupción y la inseguridad. Tanto los candidatos del PRI como del PAN dejaron de ser la alternativa para una ciudadanía decepcionada e incrédula ante las ofertas de siempre. Desde luego que el factor AMLO fue determinante. Una ola de esperanza recorría el país.

El pasado viernes 1 por la tarde en el Centro Cultural Tijuana Jaime Bonilla presentó a la parte medular de su gabinete. Una de las cosas que fueron subrayadas en su discurso es que el gobernador saliente, Francisco Kiko Vega, será llevado ante los tribunales por corrupción. Ese sería un golpe de autoridad que le daría buenas dósis de legitimidad a Jaime Bonilla, sobre todo ante el desgaste sufrido por la decisión de alargar su periodo a cinco años. 

Otro de los asuntos que han sido preocupación en los últimos meses sin duda es el de los adeudos a los maestros estatales y a la UABC. Sostuvo que su prioridad serán los profesores y respecto a la universidad manifesto que será respetuoso de la autonomía pero que no significa que la institución no deba rendir cuentas. Si el Congreso decide llevar a cabo una profunda revisión de la obsoleta Ley Orgánica de la UABC que se encuentra vigente desde 1957, se habrá dado uno de los pasos más trascendentes para la transformación de la educación superior y la investigación en la entidad. Y no solo eso, si se revisan los actos de corrupción dentro de la misma como lo fue la decisión de establecer una unidad en un lugar inhóspito como lo es el Valle de las Palmas, la ganancia para el nuevo gobierno se multiplicará.

De los proyectos que propuso me referiré en otra ocasión: la municipalización de San Quintín y San Felipe, nuevas carreteras, una central de autobuses en Tecate, la creación de una ciudad inteligente y el desarrollo cultural y científico de Ensenada o la creación de la Secretaría de Cultura. Me quedo con una de las partes medulares de su discurso que sirve como punto de partida: “Estamos ante un cambio de época (…) Quienes llegaron al poder en 1989 no supieron crear una clase política comprometida con la democracia”, “Los exgobernadores son los principales terratenientes en la entidad”. Las expectativas son muchas, esperemos que el nuevo gobierno sepa responder a sus promesas. 

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