“Ni coraje ni impotencia, por eso esta Dios”

“Como digo yo, hay otras personas que no saben de sus hijos y nosotros sí sabemos, lo fuimos a ver a donde estaba tirado, después lo recogió SEMEFO y ya nos venimos, pero si me siento triste por él”

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La tarde del 2 de noviembre podría ser el día más triste para tres familias de la colonia Sánchez Taboada, una de las más violentas de la ciudad de Tijuana.

Pasadas las 19:30 horas, varias detonaciones de arma de fuego se escucharon por la calle de Las Palomas en la Anexa Sánchez Taboada, después las sirenas y el movimiento urgente de patrullas de la policía municipal.

La noticia llegó rápido, tres adolescentes habían sido baleados, entre ellos Jorge Jiménez Hernández de 14 años de edad, el más joven de las víctimas.

“Ni coraje ni impotencia, porque por eso esta Dios” dijo doña Martha Hernández, abuela de Jorge, mientras se fumaba un cigarro sentada en una silla colocada en medio del patio donde lo vio correr cuando era niño y después crecer hasta convertirse en un adolescente.

“Como digo yo, hay otras personas que no saben de sus hijos y nosotros sí sabemos, lo fuimos a ver a donde estaba tirado, después lo recogió SEMEFO y ya nos venimos, pero si me siento triste por él”

La noche del lunes, al tercer día de que manos asesinas le arrebataron la vida, Jorge de 14 años de edad, estudiante de secundaria, regresó a su casa en medio de aplausos; cuatro hombres cargaban el féretro que cruzó primero el patio, después la puerta principal de su humilde vivienda, allí fue velado.

Con el corazón destrozado, doña Guadalupe Bernardino, madre de Jorge, recordó los días en que su hijo la acompañaba a vender sus productos en el mercado sobre ruedas “Era muy trabajador, en sus vacaciones siempre nos ayudaba o se empleaba en la construcción” su rostro se iluminaba mientras hablaba del segundo de sus tres hijos, hasta que su voz se quebró.

“Si peleaba como todos los niños pelean, pero hasta ahí, pero mi hijo, malamente les hicieron esas cosas a ellos, eran unos niños que no se lo merecían. Estoy bien destrozada de todos lados, yo no espere que le hicieran eso a mi niño, yo no espere que pasara esto”

El sueño de Jorge era cursar la preparatoria, aún no sabía qué carrera profesional seguiría, pero no alcanzó a terminar la secundaria, sus asesinos le robaron sus sueños y su futuro.

En el lugar de los hechos, la policía encontró tres jóvenes tirados con heridas de bala, dos fueron declarados sin vida y uno más lesionado, quien fue trasladado a los servicios médicos de emergencia, desafortunadamente también perdió la vida.

Ángel Contreras, de 16 años de edad, tuvo que dejar sus estudios por falta de recursos económicos y emplearse en la construcción para apoyar a su familia.

Alexis Rodríguez también es recordado como un joven educado y trabajador.

En un gancho colocado en la entrada de la vivienda de madera quedó colgada la playera de la telesecundaria número 6, ya nadie la usara, Jorge no regresara a la escuela…

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