SEGUIRÁ EL ACTUAL GOBIERNO FEDERAL RENDIDO AL NARCO

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Tras el descrédito nacional e internacional por la decisión que tomó el Gobierno Federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador, de rendirse a los pies del crimen organizado al dejar en libertad el jueves 17 de octubre, a Ovidio Guzmán López hijo del segundo matrimonio del narcotraficante Joaquín Archivaldo “El Chapo” Guzmán Loera, en contra de cuyo joven sinaloense existe una orden de aprehensión y de extradición a Estados Unidos de Norteamérica por tráfico de drogas, puso al Estado de Mexicano contra el paredón y a merced de los delincuentes, quienes desde aquel día en adelante al sentirse amenazados utilizarán medidas de presión para no ser molestados. 

Aunque claro está, los líderes de los cárteles de las drogas y sus integrantes que operan a sus anchas y a sus largas en prácticamente los 32 estados que conforman la también llamada República Mexicana, no necesitarán apretarle las tuercas al gobierno de la Cuarta Transformación, toda vez que el propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, semanas previas a la tarde-noche de terror que se vivió en Culiacán, Sinaloa, luego del “operativo” fallido para atrapar a Guzmán López, en el sureño Estado de Oaxaca ante un grupo de desesperados pobladores que ya no aguantan los embates de la delincuencia organizada, el mandatario federal les respondió tal cual y tan fresco como una lechuga que “los narcotraficantes son pueblo…y que también son humanos, el gobierno no reprime al pueblo”. ¡Así o más claro!

López Obrador en su conferencia de prensa mañanera de este lunes 21 de octubre, sostuvo una vez más que su gobierno tiene el compromiso de evitar la confrontación, surgen las preguntas ¿entonces para que creeo la Guardia Nacional?, si los grupos de narcotraficantes no serán tocados ni con el pétalo de una flor en lo que aún resta del sexenio lópezobradorista, ¿por qué López Obrador no regresa a los elementos del Ejército Mexicano a los cuarteles?, como lo prometió en campaña si su gobierno co-gobierna con el Poder Factico. 

Nada más falta que AMLO nombre como Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana a Ismael “El Mayo” Zamba Niebla, uno de los líderes del Cártel de Sinaloa o a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, actualmente el más sanguinario de los cárteles y que ya controla gran parte del territorio nacional, Cártel que sostiene cruentas batallas por el control de las plazas ubicadas en los estados de Tamaulipas, Michoacán y Guanajuato respectivamente.

Total no pasará nada, pues López Obrador insiste en buscar solucionar la inseguridad que generan los delitos del orden federal con llamados evangélicos, con invitar a las mamacitas de los mal portados para que regañen a sus hijos, para que las abuelitas les jalen las orejas y les den de chanclasos, para rematar hasta el abogado del “Chapo” Guzmán a nombre de la familia Guzmán López ya le dio las gracias al jefe del Poder Ejecutivo Federal, por su gran acto humanitario de ordenar la liberación de Ovidio Guzmán López.

Bien reza el refrán popular, AMLO ya ni viendo el temblor se hinca, luego de vivir una semana pasada en materia de violencia sumamente difícil que comenzó el lunes 14 en Aguilla, Michoacán con el ataque armado en contra elementos de la Policía Estatal Preventiva en el cual murieron 14 uniformados, lo que ocurrió el martes 15 de octubre en un municipio del Estado de Guerrero, cuando una patrulla militar fue atacada a balazos y cuyos elementos castrenses, tuvieron que defenderse, ese mismo día por la noche hubo un ataque armado en Acámbaro, Guanajuato y para cerrar con broce de oro, el jueves 14 de los corrientes el “operativo” fallido en Culiacán, Sinaloa, para aprehender a Ovidio Guzmán López, que obligó al Estado Mexicano, al mismito Gobierno Federal a rendirse a los pies del crimen organizado, a la vez se desató un repartidero de culpas como suele suceder en estos casos.

 A tal grado que el Secretario de la Defensa Nacional, Luis Crecencio  Sandoval González, no tuvo el menor empacho en culpar del “operativo” fallido a elementos de la Policía Ministerial del Estado de Sinaloa, quienes según el alto mando castrense se precipitaron, esto me hace preguntar ¿acaso los cumplidos investigadores iban por su mochada o tenían miedo que los elementos de la Guardia Nacional, les comieran el mando?, ¿acaso el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, no estaba informado del operativo?, en virtud de que insiste en que los entonces presidentes de México de todo estaban informados, incluido él (AMLO), ¿Por qué como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, optó por irse a Oaxaca y no viajar a Culiacán, Sinaloa, para tomar el control?, ante la inoperancia de su Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño.

Mejor y ante la instancia de López Obrador de dejar pasar y dejar hacer lo que les plazca a los cárteles de la droga, encomendémonos a Dios, para que los integrantes del crimen organizado en los próximos cinco años no nos toquen ni un pelo, pidámosle también a Dios, que ilumine al Pastor número en México, para que deje de hablar mucho y se ponga a trabajar más, que haga los cambios necesarios que tenga que hacer en aras de recuperar la seguridad que prometió en campaña, ¿cuál de las tres campañas? Y que si es necesario que tenga que negociar con los líderes de los cárteles de la droga que operan en México, que lo haga, millones compatriotas se lo agradeceros, todo sea por la paz, gobiernos españoles negociaron en con la ETA hasta alcanzar el objetivo y en Colombia sucedió lo mismo con la guerrilla. 

 

El autor de esta columna es Licenciado en Derecho, egresado de la Universidad de Tijuana CUT, Campus Altamira, es periodista desde hace 35 años y es director del portal de internet www.ensadaladeportivabaja.net  

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