Demanda de cobre requerirá de una industria minera responsable: CIGA

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Tijuana. – Cada vez es mayor el impulso a la generación de energía eléctrica limpia, de fuentes renovables como la solar y la eólica, con miras a lograr una movilidad urbana eléctrica en las ciudades del mundo, pero la conducción de esta energía necesita cobre, por lo que se debe garantizar una explotación minera responsable.

 

Así lo recalcó el ingeniero José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), afirmando que generar energía eléctrica solar y eólica puede requerir hasta 10 o 12 veces más redes de conducción del fluido eléctrico, comparado con la generación en un solo punto de una termoeléctrica, presa o geo termoeléctrica.

 

Estas redes de conducción están hechas principalmente de cobre y los carros eléctricos pueden requerir 5 veces más sistemas de conducción eléctrica, mismos que demandan también principalmente cobre, explicó Zavala Álvarez, quien egresó del Programa LEAD, que forma líderes con un conocimiento profundo sobre las metas del desarrollo sustentable y los retos ambientales que México y el mundo enfrentan.

 

“Estamos en la puerta de una acelerada demanda de cobre necesario para acompañar la deseada movilidad eléctrica en las ciudades del mundo, la duda es si estamos dispuestos a pagar los costos medioambientales y si tenemos recursos para la inspección y vigilancia de una explotación minera responsable”, cuestionó el ingeniero bioquímico.

 

Opinó que el aún reciente derrame de 3 mil litros de ácido sulfúrico en Guaymas por parte de Grupo México obliga a una mayor atención en inspección y vigilancia a la actividad minera, puesto que en Baja California también hay una mina operando entre Mexicali y San Felipe y otros sitios de menor escala, pero el impacto puede ser igual de importante.

 

“El Grupo México es uno de los grandes productores de cobre en México, autor del derrame en el Río Sonora hace unos años y en Guaymas hace unas semanas, dueño de un gigante yacimiento de cobre en El Arco, casi en la frontera con Baja California Sur, esperamos una minería responsable, ¿lo necesario es posible?”, cuestionó.

 

Lo cierto es, afirmó José Carmelo Zavala, que necesitaremos más cobre en el futuro cercano si queremos migrar a movilidad eléctrica y tener mayor fuente de energía limpia y renovable, ya sea que ésta provenga desde la minería primaria, es decir, de la extracción de yacimientos, o desde la minería secundaria.

 

Cuando hablamos de minería secundaria, explicó, hablamos de minería urbana, que se logra recuperando materiales desde los productos en desuso y con el reciclado postconsumo, el cual se facilita si los materiales se separan desde su punto de origen para no mezclarse con otros residuos, por lo que también urge un “ecodiseño” de los productos que facilite el reúso.

 

En el caso de la industria minera, el experto en gestión estratégica del desarrollo insistió en que las sanciones no parecen suficientemente útiles para mantener la guardia en alto y prevenir accidentes tecnológicos en el sector minero, por lo que hoy más que nunca es momento de valorar la biodiversidad y fortalecer la inspección y vigilancia de esta industria.

 

Estamos en la puerta, con el intenso deseo de poder tener movilidad eléctrica en las ciudades, algo que seguro mejoraría la calidad de aire y con esto la salud, representando menos gasto de medicamentos y pérdidas de días laborales, esto ya ha sido contabilizando con mediana precisión, ¿pero estamos haciendo la cuenta completa?”, cuestionó.

 

Ante problemas complejos, añadió, las soluciones tienen un largo proceso de construcción y suelen ser parciales o temporales; no podría ser distinto, decidimos con la información disponible en el momento y según nuestro entendimiento del caso, por eso en los gobiernos, donde se decide por muchos, es vital un perfil profesional en quien toma decisiones.

 

El también vicepresidente de Gestión Ambiental en la Cámara Nacional de Comercio de Tijuana destacó que, en tiempos de la llamada “Cuarta transformación”, el primer acto de corrupción es aceptar un cargo para el que no se tiene competencia profesional, pero también es vital que la sociedad tome conciencia de su huella ecológica y la reduzca.

 

“Es algo muy serio, hay formas ocultas en que la naturaleza financia, da crédito o presta los muchos procesos y productos que inventamos para satisfacer nuestro confort; por ejemplo, intentamos ignorar la huella hídrica, ecológica o de carbón de todo lo que compramos, para no renunciar a un kilo de carne que requiere de mil 500 litros de agua”, ejemplificó.

 

Desde el método científico que estudiamos en el jardín de niños, agregó Zavala Álvarez, aprendimos a delimitar nuestra área de estudio, el “universo” que consideramos, pero para el caso que hoy nos ocupa debemos ampliar nuestra visión un poco, para que se genere y aproveche la energía eléctrica limpia, de fuentes renovables, como la solar y eólica.

 

Aunque algunos dirán que los aerogeneradores dañan a pájaros y murciélagos, para nuestra tranquilidad nos podemos convencer con facilidad de que la afectación es afortunadamente menor, porque además ya llegaron los aerogeneradores verticales como una opción que puede estar incluso en las ciudades, en la mancha urbana, finalizó el director del CIGA.

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