PONCIO PILATOS DE MÉXICO || Por Bernardo S. Cisneros Medina

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Bernardo S. Cisneros Medina

Así de simple, así de sencillo Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, como el Emperador romano Poncio Pilatos, se lavó las manos en el caso primero de la aprobación y en segundo con la validación hecha por 21 de los 25 legisladores bajacalifornianos en cuanto a la “Ley Bonilla”, al enfatizar que él nada tuvo que ver en el asunto pues ya no es como antes y que todo se resolverá ante las autoridades competentes.

Pero a decir verdad a estas alturas del partido ¿ustedes le creen a AMLO?,  a sabiendas de que él político tabasqueño como amigo “personal” de Jaime Bonilla Valdez, Gobernador Electo de Baja California, fue quien le ordenó al antes citado que encabezara la candidatura al Gobierno del llamado Estado 29 representando al Movimiento de Regeneración Nacional, luego del abrumador triunfo electoral de Bonilla Valdez, como candidato a Senador de la República en el 2018.

Luego de su contundente victoria el dos de junio de este año, Jaime Bonilla Valdez, y su séquito más cercano se dieron “cuenta” de que dos años eran muy pocos para gobernar el Estado que estuvo en manos de gobiernos estatales panistas por 30 años y ante los dos descalabros que previamente había recibido en el máximo tribunal federal electoral, aplicaron el consabido refrán que “a la letra dice que a la tercera es la vencida”, razón por la cual nuevamente se lanzaron a la carga y con apoyo de 21 desleales y deshonestos congresistas salió adelante la bautizada “Ley Bonilla”.

Cuyo ruido subió a niveles desproporcionados a grado tal que alcanzó al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien ya no siente lo duro sino lo tupido, ante semejante escándalo en el cual lo metió su pupilo, por lo que optó el mandatario federal en primer término deslindarse del tema, al recalcar que antes los presidentes de México en turno, sin decir a qué siglas partidistas representaban, daban línea y ponían y destituían a gobernadores de los estados, pero resulta por demás obvio que el mensaje Lopezobradorista fue dirigido al Partido Revolucionario Institucional.

Una vez que a puerta cerrada, son testigos de por medio, los 21 diputados locales celebraron en la Casa Municipal de Playas de Rosarito, celebraron la sesión extraordinaria en la cual validaron la “Ley Bonilla”, sin rubor, ni vergüenza alguna, motivo por el cual en la conferencia de prensa mañanera de este miércoles 24 de julio, los reporteros de la fuente de presidencia de la República, le preguntaron a AMLO, sobre la referida Ley, a lo que el Jefe del Poder Ejecutivo federal, respondió que a él no lo metan en ese lio y redundó que ya no son los tiempos de antes, en pocas palabras se lavó las manos como el Emperador romano Poncio Pilatos cuando tuvo enfrente a Jesucristo y a Barrabás.

Fácil y sencillo resulta para AMLO, querer deslindarse de un problema tan grave que constitucional y políticamente le atañe, sobre todo porque con la aprobación de un periodo de gobierno de dos años a cinco en Baja California, quienes lo aprobaron (21 deshonestos diputados locales) se pasó por el arco del triunfo la voluntad del 29:0 % de los bajacalifornianos que acudimos a las urnas el dos de junio en el entendido de que elegimos ese día a un gobernador del Estado por dos años y no por más.

Tomando en cuenta que nuestro “juarista” presidente insiste que nadie puede estar por encima de ley, agregamos ni de las instituciones, mucho menos de la voluntad popular que está debida y explícitamente consagrada en nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, no sobra recordar que el 18 de julio, Olga Sánchez Cordero, Ministro de la Suprema Corte de Justicia en retiro y actual Secretaria de Gobernación, en su carácter de jurista aseveró que la ampliación de mandato el cual fue aprobado por 21 congresistas bajacalifornianos, es una violación flagrante a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y cuyo asunto tan delicado tendrá que resolverse en la Suprema Corte de Justicia de la Nación una vez que se interponga una Controversia Constitucional, misma que a nivel municipal ya presentaron Gustavo Sánchez Vázquez, aún presidente Municipal de Mexicali y Juan Manuel Gastélum Buenrostro, Alcalde de Tijuana, controversias que ya fueron desechadas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por notoria improcedencia al haber sido promovida por actos que no son definitivos,  recurso legal que quedará pendiente hasta en tanto no se publique la aprobación de la Ley Bonilla en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Baja California, por parte del todavía Gobernador del citado Estado, Francisco Arturo Vega de Lamadrid, quien sostiene que no lo hará aunque lo cuernen los diablos.

¿se mantendrá “Kiko” Vega en su dicho? O ¿dará reversa?, a fin de que se interpongan los recursos legales en contra de la Ley Bonilla, como una Controversia Constitucional y un Amparo Colectivo.

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