¿Para qué separar la basura?, no sirve de nada

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Por: Isabel C. Sánchez

 

La referida frase comúnmente la solemos decir la mayoría de las personas cuando nos aconsejan separar los residuos sólidos que generamos, pues efectivamente creemos que al final de cuentas estos se revolverán al momento de ser compactados en la parte trasera del camión recolector. Si bien es, en parte verdad, las cosas podrían ser diferentes si cooperáramos un poco.

Aunque recientemente han surgido muchas iniciativas o famosos challenges para limpiar lugares como ríos, plazas, cerros, playas; éstas son acciones no frecuentes cuyo impacto se desvanecerá al poco tiempo de haberlas realizado, por ende, tendrían más peso ejercicios diarios como separar los residuos que generamos, tanto en nuestros hogares como en el trabajo y/o escuelas.

¿Para qué separar? Precisamente para que lo que es útil o aprovechable no se convierta en “basura”, pues una vez que los desechos se revuelven es más difícil reutilizarlos.  Por  tanto, si ayudamos desde casa podríamos facilitar para que la empresa  y nosotros ahorremos, ya que el servicio de recolección nos lo cobran a través de impuestos, aunque no nos demos cuenta.

Separar eficientemente los residuos sólidos para después reciclarlos es una actividad muy costosa, de ahí que son pocas las empresas que se dedican a ello.  La contribución que podemos hacer a la cadena de reciclaje se puede dar al principio de la misma, es decir, haciendo una separación lo más óptima posible de nuestros desechos sólidos (desde lo más sencillo: orgánico y no orgánico, es decir, que se pudre o no pudre), para que cuando lleguen a la planta procesadora, éstos no sean clasificados como basura y por lo tanto se envíen al relleno sanitario, lo que también cuesta, desplaza áreas verdes y contamina a tal grado que daña nuestro ríos, alimentos, flora y fauna.

Creemos que, con dejar de utilizar popotes, tener nuestra colección de bolsas reutilizables o comprar botellas exclusivas para rellenarlas de productos de limpieza, ya salvamos a las tortugas y peces del mar, no obstante si analizamos los materiales con que están fabricados cada uno de los productos que consumimos, podemos concientizarnos que todos provienen de recursos naturales: los plásticos del petróleo, vidrio de algunos minerales, latas de aluminio (minas), papel principalmente de árboles. Además, en su proceso de fabricación se emplean más recursos como el agua y la energía eléctrica, entre otros. Por tanto, cuando nos deshacemos de lo que consideramos basura, en realidad tiramos recursos naturales.  De ahí la necesidad de reducir el consumo y prolongar lo más que se pueda el uso de los productos, siendo una forma de hacerlo el separar desechos sólidos para que sean reutilizados en la fabricación de otros productos.

Lo ideal sería tener en nuestros hogares siete contenedores de desechos (como hay en algunos supermercados). Uno para envases multicapa tipo tetrabrik; otro para latas de aluminio; uno más para todo tipo de botellas y envases plásticos; otro más para frascos y botellas de vidrio; un quinto para el papel y cartón; un recipiente para compostaje; y por último uno general para la basura que no se puede reciclar: papel higiénico, toallas sanitarias, bolsas plásticas, empaques de botanas, y todos los materiales que se han contaminado con comida procesada.  Pero siendo que esto implica costos de espacio, dinero y tiempo -lo que muchos de nosotros no estamos dispuestos dar-, resulta más cómodo vaciar todo en un solo bote.

En Nuevo León existe una empresa estatal encargada del manejo de un poco más del 85% de los residuos generados en la entidad, SIMEPRODE, quien recopila todos estos residuos y separara el material reutilizable de aquellos que no tienen nada que reciclar. Con parte de estos últimos, y después de haberlos sometido a un proceso que dura varios años, se encarga de generar energía que sirve para abastecer de luz mercurial a los municipios aledaños y el metro.

La basura restante se lleva a alguno de sus rellenos sanitarios ubicados en los municipios  Salinas Victoria, Anáhuac, Lampazos, Bustamante, Parás, Agualeguas, Gral. Treviño, Cerralvo, Marín, Los Herreras, Rayones y Dr. Arroyo, rellenos que están a punto del colapso por la cantidad de residuos que tienen que manejar diariamente y que van en aumento ¿está usted cociente de esto? Ante este panorama, creo que tendríamos que pensar en la alternativa de salir de un planeta tierra lleno de basura y vivir en el espacio tal como sucede en la película WALL E (Disney-Pixar) o resignarnos a estar en lugares como en la Tierra Prometida.

Aunque la solución sería cambiar a un modelo de producción de economía circular complementado de una normatividad eficiente, nosotros podemos contribuir a el problema de generación de residuos sólidos y basura sea menor al realizar pequeñas acciones individuales como separar al menos un par de los diferentes tipos de residuos que desechamos.

Por: Isabel C. Sánchez, El Colegio de la Frontera Norte-Sede Monterrey

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