LA NOCHE DE LOS NAHUALES || Benjamín M. Ramírez

LOS TRES MÁS VIOLENTOS, EL IMPLANTE ANTIANSIEDAD, EL AUSENTE Y EL SOLITARIO.

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LA NOCHE DE LOS NAHUALES || Por Benjamín M. Ramírez

LOS TRES MÁS VIOLENTOS, EL IMPLANTE ANTIANSIEDAD, EL AUSENTE Y EL SOLITARIO.

 

Si Tijuana, Ciudad Juárez y Acapulco fueran tres adolescentes que asistieran a la escuela serían el azote para la comunidad escolar. Sus “travesuras” harían imposible los propósitos del aprendizaje, causarían el caos y la violencia entre alumnos, profesores y directivos. El miedo y la muerte serían los resultados de las acciones cometidas por estos tres jovenzuelos.

 

Las tres ciudades anteriores son consideradas las más violentas del país, concentrando el mayor índice delictivo, dentro del universo conformado por los 50 municipios más peligrosos del país, superando inclusive la tasa de homicidios de países en conflicto bélico, incluido a El Salvador, considerado por el Banco Mundial (BM) como el más peligroso del mundo.

 

Es en este contexto, el de Tijuana de forma particular, en el que se presentan 132.6 homicidios por cada 100 mil habitantes, acumulando en los tres primeros meses de 2019, 471 asesinatos, un índice delictivo de 5.1 muertes en promedio a diario, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y del Consejo Nacional para la Evaluación de la Política del Desarrollo (CONEVAL), y PROCESO.

 

A pesar de este panorama en el que la violencia se antoja imparable, los aspirantes al gobierno de Baja California, externaron sus propuestas de brindar soluciones “mágicas” para contener el avance de este cáncer social que afecta a todos por igual.

 

Desde el combate a la corrupción, los parches para combatir la ansiedad que provocan las adicciones, la desaparición de la Policía Estatal Preventiva (PEP), incentivar a los policías con mejores salarios y transparentar las designaciones de las personas al frente de las corporaciones, así como el uso de los recursos públicos, fueron algunas “fantásticas” fórmulas que los aspirantes a la gubernatura, expusieron en el primer debate convocado por el Instituto Estatal Electoral de Baja California, IEE.

 

En general, los candidatos al gobierno de Baja California no aportan más que promesas contenidas en discursos vacíos, carentes de toda seriedad en su ejecución. Nada concreto para disminuir o paliar la violencia registrada en la entidad y, de forma concreta, en la ciudad de Tijuana.

 

Y si Vega Marín, conocedor muy versado en temas de seguridad pública, sabía que la ciudadanía reclama las acciones perpetrados por la Policía Estatal Preventiva, y que exige su desaparición, por qué en su momento, siendo coordinador de campaña de Kiko Vega, no lo exigió, ni lo ha exigido de forma oportuna.

 

Sobre el tema de migración, tal parece que los aspirantes a la gubernatura no cuentan con datos precisos o son desconocedores del tema, en virtud de la pobreza de sus aportaciones para atender esta dinámica social que involucra a todos los sectores, sociales y de gobierno.

 

Siendo el movimiento migratorio un fenómeno natural, parece inconcebible establecer una garita migratoria para preguntarle a los que arriben a la entidad sobre sus aspiraciones y conocer quiénes son. Preguntaría a Osuna Jaime si sabe en dónde ubicaría la estación migratoria, en qué punto de la entidad establecería la garita para contener el flujo de migrantes. Y si existen recursos humanos y monetarios para llevar a cabo esta titánica proeza.

 

La inseguridad y la violencia son temas cruciales para el ciudadano y se necesitan planes y proyectos concretos a corto y largo alcance para combatir este flagelo.

 

Basta con establecer una dinámica de convivencia y de armonía social e incentivar programas que involucren a jóvenes para mantenerlos lejos de la calle, de la vagancia y de las drogas. Combatir al fenómeno de las adicciones como un problema de salud pública y no de seguridad, tal como se realiza en los países del continente europeo. Motivar las dinámicas familiares como un centro generador de valores y de respeto al bien común, inhibir el delito en sus raíces y castigar a quien delinque dependiendo de la gravedad de la falta.

 

Considerando lo anterior, quiero resaltar — porque caería en la demagogia de los políticos de siempre— que castigar con mayor rigor a quienes delinquen no inhibe de ninguna manera a los delincuentes. Sabemos que en nuestro país la corrupción no se combate en el discurso ni con discursos por lo que debería existir un verdadero propósito de mejorar los aparatos de justicia.

 

Existen leyes sólo en el papel, leyes cuyas bondades nos hacen estar a la vanguardia. Sin embargo, su aplicación no se da debido a la extensa estela de corrupción que permea a la justicia mexicana. La justicia, en nuestro país, sólo aplica para el pobre, el desamparado y desarraigado. Tal como lo afirma la máxima juarista: para mis amigos todo, para mis enemigos, la ley. O, la frase atribuida a Domingo Perón: al amigo, todo; al enemigo, ni justicia.

 

Sin las premisas anteriores no se podrá consolidar ningún Estado de Derecho y el índice de criminalidad seguirá a la alza.

 

El gran ausente en el debate convocado por el IEE ha sido sin duda Jaime Bonilla, quien deberá calcular las ventajas y desventajas de su inasistencia. Sus adversarios políticos sacarán raja a la medida para evitar que su índice de aceptación siga a la alza, y aprovecharán la ausencia como una muestra de miedo, cuando en realidad, Bonilla, sólo sigue el ejemplo del ahora presidente de la República.

 

¿Qué tanta mella habrá de causarle esta ausencia en el debate? ¿Qué provecho podrán obtener los aspirantes al gobierno de Baja California? ¿Qué ventajas tendrá para el candidato puntero en las elecciones locales no haber asistido al debate? Al tiempo.

 

Quiero terminar con un breve análisis de las encuestas presentadas en días pasados a través de diversos portales en donde brindan un ligero repunte a Oscar Vega Marín, y muestran avances significativos para Jaime Veloz respecto a las ventajas “insuperables” de Bonilla Valdez.

 

Veo a un Oscar Vega muy atrás, casi sepultado, solitario, habiendo perdido, por la actuación de la administración estatal actual, importes puntos de apoyo en las bases del magisterio, mismos que se han unido a la campaña de Bonilla Valdez.

El descontento de los maestros y de los trabajadores del Estado continúa, ante la recurrente falta de pagos y la insensibilidad del gobernador en turno de respetar los salarios devengados, —mismos que deberían pagarse con puntualidad religiosa— y que hasta ahora ha sido un insulto la forma vergonzante en la que los maestros deben exigir el pago oportuno de sus salarios.

 

¡Cosas de la política!

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