LA NOCHE DE LOS NAHUALES ||Benjamín M. Ramírez

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Benjamín M. Ramírez, autor de La Noche de los Nahuales

BAJA CALIFORNIA, LA PRUEBA DE FUEGO.

 

Arrebatarle los años de gobierno a Acción Nacional en Baja California será la prueba de fuego para el Movimiento de Regeneración Nacional y sus candidatos quienes buscarán a toda costa refrendar el triunfo y el número de votos obtenidos el pasado 1 de julio en el que se contabilizó una cifra cercana al millón de sufragios, lo que dejó sin representatividad al blanquiazul en el Congreso de la Unión.

 

El domingo 31 de marzo, los candidatos midieron impacto mediático al iniciar sus respectivas campañas. Quien dio muestra de organización y estructura fue el candidato de MORENA al gobierno del estado de Baja California, Jaime Bonilla.

 

La pregunta forzada es, sin duda, si seguirán los ensayos paliativos del combate a la corrupción, porque al parecer es la palabra mágica que vendrá a solucionar todos los males endémicos que aquejan a Baja California y a nuestra patria malherida por tanta práctica anquilosada a lo largo de su historia.

 

Y frente a esta afirmación, creo que será conveniente cambiar el tono del discurso de propaganda para pasar a hechos concretos que le den certeza al ciudadano de que, en verdad, la dirección del gobierno va encaminada a terminar con el estado de zozobra y de ansiedad que provoca el período de pasividad y de complicidad frente a los temas de inseguridad y de violencia que golpea fuertemente el ánimo de la ciudadanía.

 

Ofrecer seguridad se puede comparar como las promesas de noviazgo antes de contraer matrimonio.

 

No importa que tanto se promete sino el nivel de compromiso que se adquiere frente al electorado. Ya lo afirma el dicho, “prometer no empobrece, dar es lo que aniquila”. No es la obra pública sino un sistema de justicia que inhiba el creciente índice delictivo. No importa el número de detenidos sino la lección que aprende el ciudadano que delinque frente a leyes laxas y, a modo, frente a un aparato de justicia permeado por las prácticas de corrupción y de una mala impartición de justicia. No son las cárceles rebosantes de internos o si estas permanecen vacías, sino las acciones de los encargados de justicia las que encaminan a una convivencia pacífica y de igualdad en lo cotidiano de la existencia.

 

Este es el reto que debe enfrentar la próxima administración estatal.

 

Este es el momento propicio de la acción ciudadana que se compromete en acciones de gobierno, desde el momento mismo de realizar las comparaciones de los trabajos que llevarán a cabo los candidatos a la gubernatura de su entidad, el de revisar la congruencia de los mismos, el de evaluarlas y el de votar en consecuencia.

Sí el abstencionismo será la respuesta tímida de un gobernado que no tiene interés en saber quién está al frente de la administración pública estatal entonces no estará en posibilidades de reclamar a quienes si se han dado la tarea de emitir un sufragio a favor de un candidato en particular y que este resulte vencedor.

 

Deben ser los ciudadanos y no los candidatos los que determinen la agenda de gobierno.

 

Deben ser los ciudadanos los que exijan las cuentas claras a sus gobernantes frente a la opacidad en el manejo de los recursos públicos, sobre el desvío de los mismos, y la efectividad de las acciones, no sólo en la construcción de la obra pública, sino en la evaluación de los resultados finales en cada decisión tomada.

 

Frente a la demagogia, la contundencia de los hechos.

 

Sin estas premisas ciudadanas, los gobernantes, sean estos emanados de los colores que sean, harán acciones que contravienen a los intereses ciudadanos y se llenarán los bolsillos a costa del erario público, endeudarán a sus entidades, y serán enjuiciados sin el temor de que el brazo de la justicia llegue a tocar un cabello de su cabeza.

 

Y ni siquiera Puebla será la gran prueba electoral para la administración de Andrés Manuel López Obrador. La prueba de fuego será Baja California y sus cinco municipios y sus distritos electorales que, en conjunto —la elección y su resultado— serán la respuesta decisiva a las acciones llevadas a cabo por el ejecutivo federal en sus primeros meses de gobierno. Como novia, Baja California le dirá sí o no al Presidente de la República.

 

Sin duda, el candidato de MORENA —Jaime Bonilla— no tiene contrincante que pueda arrebatarle el triunfo, que desde mi perspectiva será categórico, con un mínimo de 3 votos morenos contra 1 del azul y 1 del sol azteca, representados por Vega Marín y Jaime Veloz respectivamente.

 

La aplanadora de MORENA puede ser imparable sí desde el centro del país se desea imponer la agenda electoral para los próximos cinco años del gobierno federal y las elecciones locales venideras.

 

Concluyo agradeciendo a Dios un año más de vida y el regalo que con la vida de mi hija menor me ha dado desde hace más de 16 años. Sin duda, la experiencia de ser padre por segunda ocasión es la experiencia más cercana a lo divino al compartir la responsabilidad de saber que —en las acciones de padre— compartimos la tarea de ser la parte de la providencia en la tierra.

 

Así que bendiciones abundantes para quien constituye el mejor regalo en el día de mi cumpleaños.

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