Línea delgada entre libertad de expresión y el narcotráfico en México || Por Bernardo S. Cisneros Medina

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Bernardo S. Cisneros Medina

Por Bernardo S. Cisneros Medina

Primeramente agradezco a mi amigo y colega periodista Alberto Gómez Contreras, Director de TL Noticias, por darme la oportunidad de colaborar con columnas redactadas por su servidor, sin el ánimo de afectar a nadie, solo externar un sentir netamente personal.

Para comenzar el tema elegido para esta semana es la Línea Delgada entre Libertad de Expresión y Narcotráfico, punto éste último que no me interesa, ni investigar, ni ahondar con frecuencia porque les corresponde a las autoridades competentes indagar y capturar al o a los presuntos responsables de un delito 100 % de índole federal.

Sin embargo en esta ocasión lo hago en virtud de que del 2000 a la fecha son varios los periodistas mexicanos asesinados o desaparecidos en diversos puntos de la República Mexicana, por bandas del llamado Crimen Organizado sin que hasta el momento se conozca a ciencia cierta el verdadero móvil que esto provocó, ya que al inicio de las investigaciones ya sea por homicidio con armas de fuego o por desapariciones de comunicadores como primeras líneas incluidas por las Procuradurías Generales de Justicia de los Estados, están relacionadas al entorno laboral y familiar de la víctima.

Conforme avanzan las pesquisas se desprende que el reportero de algún periódico o conductor de alguna estación de radio o director de algún portal de internet (sitio web), fue ultimado a balazos o desaparecido por el hecho de difundir públicamente las ilícitas actividades de equis cártel de la droga que opera en México con o sin la complicidad de las autoridades competentes de los tres niveles de gobierno.

Y es ahí donde viene el gran dilema, el gran debate, en cuanto a la Línea Delgada entre Libertad de Expresión y el Narcotráfico, en virtud de que con la llegada del panista Vicente Fox Quesada a la Presidencia de México, en el 2000, comenzó el despertar de la Democracia y el despertar de la Libertad de Expresión para los medios de comunicación a tal grado que se cayó incluso en el abuso de tan preciado derecho consagrado en los artículos 6to y 7mo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, uso y abuso que ha venido de menos a más conforme se da la alternancia en el poder.

A su vez con el crecimiento de las bandas de narcotraficantes en México se dio un proceso de medios de comunicación que iniciaron a abordar sin medir quizás las consecuencias de su libertad de expresión, todo el entramado acerca del narco y sus tentáculos originando con ello la desaparición y asesinatos de periodistas que tuvieron y tienen el atrevimiento de ir más allá quizás de lo permitido, a grado tal que México fue considerado por organismos internacionales como un país sumamente peligroso para ejercer el periodístico.

Mostrando con ello que si del 2000 en que nació la democracia y la alternancia del Poder en México con la caída de casi 80 años de un poder emanado de un solo partido (Partido Revolucionario Institucional), hay mayor libertad de expresión que tal vez ha regaña dientes es respetada por los gobiernos subsecuentes en sus  tres esferas, no así por los líderes de los cárteles de la droga, quienes por ningún motivo aceptan que sus ilícitas actividades sean difundidas públicamente en los medios de comunicación impresos, electrónicos y ahora digitales.

Utilizando los líderes de los cárteles del narcotráfico como respuesta la violencia física, moral y psicológica en contra de los comunicadores que tuvieron el valor y la osadía de hacer uso de su libertad de expresión, rebasando la Línea Delgada entre Libertad de Expresión y Narcotráfico marcada por los integrantes del crimen organizado, pues por muchas décadas el periodismo en México se manejó bajo cuatro máximas, no tocar al gobierno en turno, ni a la iglesia católica, ni al Ejército Mexicano, ni a los narcotraficantes.

Lamentable resulta que los comunicadores que deciden romper esa delegada línea, no reciben la protección por parte de los medios de comunicación para los cuales laboran, ni mucho menos de las propias autoridades sobre todo federales que son las responsables de investigar, esclarecer y detener al o los autores intelectuales o materiales de esos aberrantes homicidios.

El Autor de esta columna ejerce el periodismo desde hace 35 años, es director del portal de internet www.ensaladadeportivabaja.net y actualmente es Licenciado en Derecho egresado de la Universidad de Tijuana CUT, Campus Altamira.

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