Lluvia recuerda importancia de la infraestructura verde

Traería beneficios ambientales, económicos y a la salud humana

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Traería beneficios ambientales, económicos y a la salud humana

 

Tijuana.- Las lluvias intensas registradas en últimas semanas nos recuerdan la importancia de contar con mayor infraestructura verde que traiga beneficios ambientales, económicos y a la salud humana, como podrían ser parques lineales, jardines verticales o la cosecha de agua en techos y estacionamientos.

 

Así lo recalcó el ingeniero José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), recordando que el agua necia reclama su camino y aunque las recientes lluvias no resultaron lo que se esperaba, sí “refrescaron” la memoria y recordaron lo mucho que resta por hacer para lograr un desarrollo urbano sustentable.

 

“Vemos con asombro en ocasiones que, por ejemplo, las letrinas secas en Phoenix son redescubiertas como tecnología verde y en México son vistas como un indicador de pobreza”, dijo el también vicepresidente de Gestión Ambiental en la Cámara Nacional de Comercio de Tijuana, afirmando que, así como en muchos otros temas, lo verde es “retro”.

 

La infraestructura verde, comentó Zavala Álvarez, se ha mantenido presente en los “últimos años” en el desarrollo urbano de ciudades “vanguardistas” y decimos en los últimos años porque conceptos como pavimentos permeables, que ayudan a recargar los mantos freáticos, nos recuerdan a las calles empedradas de algunos pueblos viejos.

 

Recordó que, como principio general, las técnicas de infraestructura verde usan suelos y vegetación, siendo efectivas en retener e infiltrar el agua de lluvia, filtrar contaminantes del aire, reducir la demanda de energía, mitigar las islas de calor urbano y capturar carbono, además de que proveen a las comunidades beneficios naturales y estéticos.

 

La extinta Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza (Cocef), hoy parte del Banco de Desarrollo de América del Norte (BDAN), definió infraestructura verde como los productos, tecnologías y prácticas que usan sistemas naturales, o sistemas construidos que imitan procesos naturales, para mejorar la calidad ambiental y proveer de servicios públicos.

 

“Qué tan difícil será que la jardinería sobre camellones y banquetas sea bajo el nivel de calle para que se coseche el agua de lluvia, se filtre y se recargue el manto freático; qué tan difícil será desarrollar micro parques, parques lineales o jardines verticales, como los ya varios kilómetros de jardines verticales que existen en la Ciudad de México”, cuestionó. 

Otra vía, añadió, es la cosecha de agua de lluvia en estacionamientos, techos y pozos de absorción, que no son otra cosa más que hoyos empacados con piedras en la versión más artesanal, pero permiten que se recargue el manto freático y evitan que el agua termine arrastrando basura, aumentando su velocidad y siendo “despreciada” en el mar.

 

“Infraestructura verde es también reducir o limitar las Islas de calor urbana, microclimas agresivos con gradientes de temperatura de 5 y 10 grados centígrados y que pueden ser fácilmente mitigados con vegetación, vegetación que además embellece el paisaje y representa salud y bienestar para vecinos, mejorando la calidad de vida”, dijo.

 

José Carmelo Zavala opinó que, así como en Estados Unidos ya hay industrias que usan techos verdes para mejorar la eficiencia energética en sus naves industriales, también puede haber aerogeneradores verticales en edificios o corrientes de aire en las calles, aerogeneradores que son algo parecido a barriles con aletas.

 

La estética del paisaje, comentó, es también una señal de salud del ecosistema, de armonía; en infraestructura verde podemos ser ambiciosos e incluir conceptos como “economía circular” para cerrar ciclos de materiales y ya no llamarlos basura o residuos, sino que es mejor y más justo llamarlos materiales primarios, secundarios o terciarios.

 

“Así como los millennials están descubriendo las bolsas de papel, servilletas de tela para las tortillas o rastrillos de navaja de doble filo y con esto se sienten a la moda, perdón por la carrilla, así expresan su compromiso, y está bien, todos los caminos para la divulgación valen hasta lograr el arraigo cultural, que es un proceso largo y lento”, consideró.

 

Recordó que el viejo programa federal “Piso firme”, que llevaba cemento a casas rurales para mayor higiene, generó que un miembro del sector indígena en el extinto Consejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable de Semarnat, cuestionara: ¿Quién les dijo que nosotros queremos dejar de pisar la tierra, dejar de estar en contacto con la madre tierra?

 

“Hoy quienes ironizan que el presidente Andrés Manuel López Obrador participe en ceremonias de pueblos originarios con llamados y mensajes a la naturaleza y a la madre tierra, una mística y filosofía presente en nuestras raíces, deben recordar esta tendencia retro y esa elemental y simple lógica del consumo de bajo impacto, de imitar los procesos naturales con ideas como la economía circular”, opinó.

 

Explicó que gracias a la necedad de “guerreras ambientales” como Magdalena Cerda, de la agrupación de vecinos del Alamar, se obligó a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) a retomar el concepto Eco hidrológico y no colocar concreto en los últimos 3 kilómetros de los 10 del arroyo Alamar, permitiendo que fauna y flora se reproduzcan de manera natural.

 

“Son 3 kilómetros que ofrecen servicios ambientales para toda la ciudad; qué tan necia es la naturaleza, que incluso en la tercera etapa del Río, vemos cómo sobre el concreto se desarrolla un pequeño monte y, a nivel internacional, vemos con asombro la recuperación de flora y fauna de Chernobyl, aún después del desastre nuclear”, comentó.

 

Finalmente, el ingeniero José Carmelo Zavala Álvarez enfatizó que la infraestructura verde es responsabilidad de todos, no sólo de los gobiernos y que debe invertirse en ella con una visión de largo plazo, más allá de los ciclos que supone cada periodo de gobierno.

 

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