Diario digital, con noticias de Tijuana y su región metropolitana

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LA NOCHE DE LOS NAHUALES || Por Benjamín M. Ramírez

¡Defenderé mi salario como cancerbero en la puerta del infierno!

¡Defenderé mi salario como cancerbero en la puerta del infierno!

 

En esta ocasión no hablaré del estado crítico que guardan las finanzas del estado de Baja California que contempla, entre otras afectaciones, el déficit los más de 2 MMDP (dos mil millones de pesos 00/100 M.N) que adeuda el gobernador Kiko Vega a los empleados del gobierno; los maestros, los más afectados.

 

No hablaré de las protestas, paros de labores, marchas y plantones en diversos puntos estratégicos de Baja California para que el gobierno y su titular escuchen la demanda de los docentes en su justo reclamo por salarios no cubiertos o prestaciones no pagadas.

 

Ni siquiera mencionaré a los jubilados que acompañan a estas manifestaciones, algunos con pasos cansinos, con el peso de los años en los hombros, unos más enfermos y que solamente quieren que les paguen las pensiones y jubilaciones correspondientes. Años de trabajo y un gobierno indolente ante los cuerpos aletargados que sólo contemplan a sus líderes que alzan la voz para que les cubran los adeudos.

 

No quiero mencionar tampoco la preocupación del sector empresarial frente a la crisis de las finanzas estatales que exigen al gobernador aclarar el destino del erario público; o de la deuda que el gobierno estatal tiene con las constructoras; tampoco de la posible triangulación de recursos realizados al amparo del poder por la alcaldía de Tijuana, a través de su titular “El Patas”, situación “sin importancia”  por parte del alcalde…

 

Tampoco lo anterior es importante, así como la inseguridad que se vive en esta frontera.

 

Ni siquiera mencionaré a quienes por jornada ganan desde los ochenta y ocho pesos por las diez o doce horas de trabajo hasta los ciento ochenta pesos, incluyendo horas extras o trabajando sábados y domingos, y que dan —en su conjunto— como resultado, un salario de hambre.

 

No. No quiero hablar de esas cosas de “mini-salarios” que parafraseando a “El Patas” son cosas sin importancia, irrisorias, ridículas, bufas, inocentadas, “que se vayan a lo jurídico”, que uno sin ser abogado puede demandar al Estado por retención de salarios, para ver qué resuelven los señores ministros de la “tremenda” Corte.

 

De esto último quiero hablar, de esos salarios y prestaciones estrambóticas, de risa, burdas y burlescas, y groseras para los millones de mexicanos “bien pobres”, pero a mucha honra, porque donde no hay dinero sobra la sinceridad, la hermandad, la camaradería y el reino de Dios se vislumbra en la tierra.

 

Tanto se ha vislumbrado, ese “Regnum Dei”, que ha dejado a más de uno ciego, invidente, que tropieza con los jugosos dividendos de los señores magistrados que ante el “temor fundado” de una amenaza para sus emolumentos han salido y saltado a la palestra para defender lo que “por ley”, artículo 94 Constitucional, les corresponde: los salarios de los ministros no podrán ser disminuidos durante su encargo.

 

Han sido los ministros los que se han auto-protegido en contra de la austeridad republicana pregonada hasta el hartazgo por el nuevo titular del Ejecutivo Federal. Ellos tienen el “temor fundado” de que los otros dos poderes, el legislativo y ejecutivo, atentan contra la división de poderes y su in-dependencia… salarial.

 

Nunca vi a un ministro del poder judicial de la federación marchar, protestar, lanzar una declaración, convocar a una rueda prensa, presentarse en la glorieta a Cuauhtémoc, —en Tijuana— a las siete de la mañana, como punto de la manifestación para reclamar por la violación a una cláusula del Contrato Colectivo de Trabajo de miles de maestros que demandan lo que en justicia les corresponde.

 

En suma, protestar por la situación desequilibrada y la brecha cada día más abierta entre los pobres cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos, la injusticia…

 

No. Los señores no reclaman la independencia y la división de poderes, reclaman asegurar, bajo su poder, sus salarios de risa.

 

Lo más lamentable en el  Poder Judicial es que ministros y jueces de circuito, se vean presuntamente involucrado en una red de corrupción que despojó de sus viviendas a más de 40 mil familias con sus juicios “espejos”.

 

Estos señores ministros y jueces de circuito no se tentaron el corazón ni tomaron a la justicia como adalid en el despojo de las más de 40 mil familias. Tampoco contemplaron el estado de indefensión al que orillaban a los afectados o el derecho humano a la vivienda como eje rector de su actuación jurídica, ni a la ética o el derecho para cometer los ilícitos por los cuales son señalados.

 

Existen dos clases de abogados: los que conocen la ley y los que conocen al juez.

 

No creo que a los involucrados en estos delitos: fraude específico por simulación de acto jurídico, entre otros delitos, les falten dotes de leguleyos para socavar a la fiscalía. Ellos conocen las bondades de la ley y probablemente esos delitos no son considerados como delitos graves.

 

¿Por ello defienden como perros sus emolumentos, los integrantes del poder judicial?

 

Así como el Rey David y Urías, —el hitita— y el profeta Natán. Un simple despojo, un robo, un homicidio…

 

Concluyo: el Cruz Azul no quiso ganar. Le regaló a su afición un partido insulso, soso, insípido; una película ya vista en torneos anteriores. En suma, le apuesta a perder no a ganar.

 

La eterna maldición, azul…

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