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Opinión || Jesús Monje Benítez

La ruta hacia el Bienestar (3ª de 7 consideraciones)

La ruta hacia el Bienestar (3ª de 7 consideraciones)

El bienestar es la mayor muestra de inteligencia y evolución que podemos manifestar los seres humanos, pues su construcción y sostenimiento es una tarea constante, dinámica y creativa, que implica un grado de conciencia importante, autoconocimiento y control de nuestra propia persona.

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La tercera consideración en “la ruta hacia el Bienestar” es un elemento a incorporar en nuestro estilo de vida y filosofía personal.

  1. Ama tu humanidad y todo aquello que la sostiene.

Esto implica reconocer tres situaciones importantes:

La primera, lo que nos constituye como seres humanos, lo cual implica el mayor conocimiento posible sobre la propia persona. Además es esencial reconocer nuestra historia y conciliarnos con ella, armonizar nuestros recuerdos sobre las diversas experiencias aunque algunas quizá no resultan gratas pero que aun así son parte de nuestra vida y de una u otra manera han dado forma a lo que somos hoy. Consideremos también que poseemos cuatro dimensiones básicas que constituyen nuestra persona, antropológicamente hablando, la física, emocional, mental y espiritual, de las cuales derivan muchas otras, pero es menester trabajar en el desarrollo de cada una y su balance. Es alarmante que en la dimensión más perceptible y palpable como la física exista un descuido e incluso automaltrato, por ejemplo cuando sometemos a nuestro organismo a estrés, ayuno, excesos tóxicos, falta de descanso, lo que hace aún más complicado preservar y atender el resto de nuestras dimensiones funcionales.

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La segunda, implica conocer y cuidar al ambiente que nos rodea y que de manera directa permite sustentarnos. Cosas tan sencillas como la concentración de oxígeno y otros gases en el aire que facilitan procesos vitales en nuestro organismo como la respiración y a partir de esta se mantiene determinada situación química en nuestro metabolismo, que hace posible el adecuado funcionamiento o, en su defecto, la alteración y patología. Lo anterior hace importante considerar el papel del resto de seres vivos como los árboles, o la afectación del mismo ambiente ante los descuidos del desarrollo urbano y crecimiento poblacional desproporcionado respecto al resto de la naturaleza. Así como las la flora, existen otros factores a considerar dentro de la naturaleza que sostiene e incluye nuestra presencia humana, y es importante que te interese e indagues al respecto.

Como tercera y última está reconocer la forma en que funciona la interacción entre nuestro ser y el medio que nos rodea y del cual somos parte, es decir, nuestra propia naturaleza con aquella circundante. La manera en que nuestra fisiología se ejecuta, incluyendo cada órgano y sistema de nuestro cuerpo, para después conocer aquellas condiciones del ambiente y el resto de la naturaleza que nos facilitan dicha funcionalidad humana, y aquellas que la dificultad para que, de manera inteligente, responsable y consciente favorezcamos tales condiciones con nuestros actos direccionados diariamente hacia nosotros mismos y también al medio ambiente que necesitamos esencialmente, del que somos una parte de entre todos los demás elementos del sistema vital.

Una vez reflexionando, profundizando y actuando al respecto, podremos iniciar de manera acertada a valorar y amar precisamente esta maravillosa humanidad y sus capacidades, de la misma forma que cualquier otra circunstancia o aspecto que le hace posible y comparte la vida misma.

Esperando siempre contribuir en tu bienestar.

 

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