Agua de mar: El sorprendente ingrediente exquisito

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¿Cocinar con agua de mar? Por sorprendente que parezca, se hace. Yel resultado culinario es estupendo. El hecho de utilizarla en la cocina no es nuevo. Desde la antigüedad los pescadores guardaban sus capturas en agua marina. Así se limpiaban y además se mantenían en perfectas condiciones. Y luego cocinaban los productos con el mismo líquido.

Cocinar con agua de mar Son muchos los cocineros que echan mano de el agua de mar para cocinar. Tal es el caso de Ferrán Adriá. “En El Bulli la utilizábamos para elaborar platos tradicionales.

Por ejemplo para hacer el fumet de pescado. Yes que el pescado sabe más a pescado, el marisco sabe más a marisco. Cualquier cosa que se cocine con agua de mar tiene más sabor”. Puede resultar curioso, pero también se utiliza para hacer pizzas. El Chef Mauro Palomba, en su restaurante londinense, elabora la base de la pizza con este líquido.

“La forma de cocinar proviene de los pescadores italianos. La masa queda más suave y menos crujiente. Es más ligera y fácil de digerir”. Y si se utiliza para la masa de la pizza, ¿funciona también a la hora de elaborar pan? Pues en efecto, según la asociación de Pequeños Panaderos Afines, PEPA. “Los panes quedan más bonitos, mejora nutricionalmente el pan y produce una corteza especial y exquisita” afirma Beatriz Echeverría, copropietaria del madrileño El Horno de Babette y miembro de la asociación.

Para su elaboración se requiere entre 600 y 700 ml de agua de mar por cada kilo de harina. La descongelación perfecta Al parecer la mejor forma de descongelar los alimentos es dejándolos en un recipiente con agua de mar. Sobre todo si se trata de mariscos o pescados: el proceso es más rápido y le aporta minerales.

Esto se debe a que la salinidad del agua de mar mantiene la temperatura estable, sin enfriarse. Si no queremos dejar el producto sumergido, podemos utilizar el ‘Papel de mar’ o toallitas empapadas en agua de mar. Además sirven para envolver el pescado o marisco y conservarlo en la nevera.

Evita los consabidos olores y proporciona más tiempo para consumirlos frescos: hasta 3 o 4 días. Según la Fundación Aquamaris, “Los vegetales saben distintos si se sazonan con agua de mar, en el caso de una ensalada cruda. Para ello se utiliza un rociador, a modo de salero. También se pueden limpiar las hojas de lechuga con agua de mar: la ensalada será más limpia y rica, sin necesidad de añadir sal”.



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