Martes 13: Desgracia para muchos, suerte para otros

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Por eso es que hay tanta gente que por ningún motivo pasaría debajo de una escalera o compraría un auto; por otra parte, los “cabuleros” aprovechan esta fecha especial para subvertir la leyenda de la mala suerte y probar la fortuna en la lotería o la quiniela. Es cuestión de fe.

Hay varias versiones sobre el origen de este día maldito. Cuenta la leyenda que el karma del “Martes 13 de la mala suerte” nace entre los vikingos, quienes temían que el invitado número 13 a sus cenas fuera Loki, dios del mal y espíritu de la muerte. Otro invitado indeseado podría haber sido el de la famosa última cena; en la última cena realizada por Jesucristo el invitado número 13 era Judas, nada menos quien, según la fe cristiana, finalmente lo traicionaría. Y los ejemplos siguen…

Lo cierto es que muchas personas se toman realmente en serio este día, y postergan trámites, firmas, reuniones importantes y, ni que hablar, celebraciones. Tal es así que hay quienes asumen padecer la “Trezidavomartiofobia”, para quienes los martes y viernes 13 son días en los que simplemente preferirían ni siquiera salir a la calle. Sin llegar a los extremos, es sabido que el 13 es número “yeta” evitado en casi todos los ámbitos donde pudiera presentarse. Por ejemplo, muchos edificios a lo largo y ancho de la Argentina omiten el número 13 en el ascensor. En Estados Unidos, un 80% de los edificios altos se saltan el número 13. Y cuando los tienen, suelen salir más baratos. Por eso es que los más descreídos suelen ser los compradores de esos pisos. Después de todo… ¿qué podría pasar?

El 13 bueno

Para muchas personas, también, el 13 tiene muchas connotaciones positivas. Para el Tarot, la carta 13 es “una fecha de cambio, renovación y nuevas oportunidades”. Si bien es el número asociado a la muerte, algunos practicantes lo toman, en cambio, como el símbolo del nacimiento de una nueva etapa. En la cultura Maya el 13 representa un número sagrado y la religión Judía le asigna un significado muy especial, ya que esa es la edad en la que los varones celebran la entrada a su vida adulta en su Bar-Mitzvah. Los amantes de los juegos de azar también coquetean con la dualidad del místico 13, el número de la “yeta” para algunos, el de la suerte para otros, que lo ponen como “fija” en sus boletos de lotería, sobre todo cuando juegan un martes 13.

En el fútbol también hay muchos adeptos al 13, sobre todo en Uruguay: el primer Mundial de la historia, celebrado en 1930 en Montevideo y ganado por los uruguayos, contó con 13 participantes. Lo mismo que el Mundial de Brasil 1950, cuando la Celeste logró su segundo Mundial gracias al famoso Maracanazo. El 13 atrajo nuevos adeptos gracias al Loco Abreu, el trotamundos ex River y San Lorenzo que usó ese número en la mayoría de los 26 equipos que defendió en su extensa carrera.

La misma pasión por el controversial 13 tuvo Mario Lobo Zagallo, mítico jugador y entrenador de Brasil que ganó dos mundiales como jugador y dos en el banquillo, incluido el mundial del ’94 (9+4…). Su locura por este número es archi conocida.

Zagallo se casó con su esposa un 13 de enero, usó este número durante toda su carrera y siempre vivió en el piso 13 en una torre de Río de Janeiro. El año pasado, el viejo Zagallo llegó a sus 85 años. Enérgico, vivito y coleando, y con un 8+5 que seguramente le haya traído uno de los cumpleaños más felices de su irrepetible vida.

¿Será hoy, martes 13, el día de la suerte?.



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