KFC debería cuidar más a sus pollos que a su receta secreta

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La primera organización defensora de los derechos de los animales a nivel mundial, PETA (people for the ethical treatment of animalso gente para el tratamiento ético de los animales) ha desarrollado una campaña a la que denomina Kentucky Fried Cruelty en contra de la reconocida cadena de comida rápida, Kentucky Fried Chicken (KFC). A través de una investigación extensiva, PETA ha conocido los métodos que utiliza KFC en la fabricación de sus deliciosos pollos fritos.
Existe, inclusive, un video de PETA, presentado por la actriz Pamela Anderson, (sumada a la causa) en el que aparecen las evidencias de un maltrato animal indiscutible y repugnante.
No se trata, únicamente, de las innumerables muertes de pollos diarias para la elaboración de comida rápida. Empleados mal pagados y sin ningún tipo de entrenamiento especializado manipulan a los animales desde el primer momento. A la hora de trasladarlos o encarcelarlos, los lanzan indiscriminadamente, dejando que peguen contra la pared o el suelo; produciendo serias lesiones que los acompañarán durante todo el proceso venidero.
 
Como bien lo reflejan las imágenes, a estos pollos se les mutila los picos, para así permitir que coman más rápido. PETA, para tratar de traducir a un plano humano el dolor que dicha mutilación produce en estos animales, hace referencia al corte de los dedos de las manos, y no a un simple “corte de uñas”.
 
Dado a que son sobrealimentados, desarrollan problemas serios de salud en meses. Además de deformaciones, padecen de fracturas en las piernas por la cantidad de peso que deben soportar. En el video se aprecia como muchos de estos animales sustituyen su caminar natural por un arrastrar agónico.
Y a medida que se acerca la hora, el maltrato se exacerba aún más. Sin ningún tipo de cuidado, las patas de los pollos son enganchadas en una maquinaria que los trasladará hasta una hojilla que les abrirá el cuello. Sin embargo, la imprecisión de dicho corte permitirá que muchos de estos animales sigan vivos, con las patas y las alas rotas, el pico mutilado y la cabeza a medio colgar.
Se les mete entonces en un contenedor de agua hirviendo para desplumarlos. Pero aquellos pollos que seguían con vida, ahora sienten, además, como sus gargantas se queman por dentro. Ésta es la comida de nuestra sociedad.
Para enfatizar la poca capacitación que tienen los empleados de KFC para el trabajo, una cámara encubierta revela las más pervertidas imágenes. Se trata de un grupo de empleados en tiempo libre que decide jugar con los pollos. Es este juego el que da lugar a que los empleados tomen a los pollos con fuerza y los lancen estrepitosamente contra la pared, una y otra vez, para después saltarles encima, aún vivos.
 
Es importante recalcar que PETA ha instado a KFC para que disminuya la tortura en sus pollos, pero la cadena se niega, desde hace más de seis años, por ser ésta una posible causa de incremento en los costos.
Como lo afirma el video de PETA, los pollos poseen niveles de inteligencia iguales a los de un perro o un gato. Tienden a formar relaciones entre ellos y disfrutan el sol, la compañía y el buen trato.
¿Creemos, entonces, en KFC como modelo de institución? ¿Estamos dispuestos a contribuir con las atrocidades que comete diariamente?
¿Cuánto cuesta, realmente, un pollo frito?



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