¿Alguna vez te has sentido usado?

No sé ustedes qué opinen pero a mí me ha quedado  claro que muchas veces el éxito económico no es sinónimo de progreso, cuando menos no del moral, podremos ser exitosos en muchos aspectos pero seguir siendo el mismo ser humano mangurrino, siempre con la tendencia a utilizar nuestros recursos para aprovecharnos de los demás o en banalidades egoístas en lugar de ilustrar la conciencia e impartir el bien, pero bueno yendo al grano.

En días pasados y juro que por sanidad mental siempre estoy al margen de los acalorados debates que se suscitan en redes sociales donde siempre  somos expertos en todos los temas y más tratándose de defender a “x” amigo que le estén tupiendo duro, pero como especie de maldición a veces resulta literalmente imposible no enterarte de más de lo que te interesa saber.

La cosa es que en cierto grupo exclusivo de personas emprendedoras de un mismo género se dio un singular altercado por el uso de un animal disfrazado al cual ofrecían para eventos infantiles a fin de que los niños se fotografiaran, lo montaran etc.

Por un lado argumentaban quienes estaban en contra de la explotación de los animales con fines de lucro quienes aludían a la compasión y evolución moral y por el otro la vasta mayoría que se justificaba en su derecho a hacer con sus pertenencias lo que mejor les conviniera por que a final de cuentas solo se trataba de un animal entendido como  un bien material que  según estas personas carece de aptitudes para experimentar sensaciones complejas y por lo cual no debe ser sujeto de consideración moral.

A sabiendas de mi natural reticencia a mal invertir mi tiempo argumentando infructíferamente o a masacrarme el cráneo contra el muro de la ignorancia voluntaria de la generación de la indiferencia para que mejor me entiendan, aun así  algunas personas en su frustración tras leer los comentarios se me acercaban para preguntarme que pensaba al respecto, hubo quien incluso me pregunto cómo demonios le hacía para mantener la mente y el ánimo impermeables ante las múltiples situaciones similares que seguramente había experimentado a lo largo de mi trayectoria como abolicionista.  

Me declaro en este punto persona imperfecta que dista de ser poseedor de la verdad absoluta que solo trascribe su humilde opinión y claro sin finalidad impositiva, puesto que creo firmemente que la persuasión y la noción de solidaridad que como seres humanos tenemos son la llave que nos sigue abriendo las puertas de la  renovación moral.

Recurso que se obtiene producto de la explotación de cualquier ser indistintamente de la especie,  genero, edad,  condición física e intelectual es ilícito por el sencillo hecho de que perpetua el mal  hábito de hacerlo y lo normaliza, es un recurso que se generó contra la voluntad, derecho e intereses de bienestar del ser oprimido considerándosele como mero receptáculo del valor proporcional a un interés personal y no como ser vivo que es, merecedor de nuestro respeto.

Lo que nuestros hijos aprenden es que está bien utilizar a otras especies y asocia la acción con el poder y si algo tiene el poder es la capacidad de corrupción de la inocencia. ¿Qué más da usar a un animal, a una mujer, un hombre, a un niño si el poder físico o adquisitivo me confiere ese derecho?

El movimiento que busca la justicia social es incluyente, en pequeña o gran medida todos estamos enrolados en el pero no podemos defender a unos y utilizar a otros, mucho menos vejar sus derechos primordiales y universales a la vida y la libertad. ¿Porque nos indignamos con patologías sociales como la prostitución, la pederastia, violencia de genero etcétera cuando nos encontramos haciéndole lo mismo a los animales?

Entiendo que puede ser un poco complicado en materia de la defensa de los derechos de los animales diferenciar lo que está bien de lo que está mal, que el hábito nos desensibiliza y que la ambición nos nubla la razón, pero en realidad hacer lo moralmente correcto  es sumamente sencillo si apelamos a la integridad…. ¿Quiero terminar con la injusticia social que nos acosa y se refleja en los cotidianos hechos de violencia que nos tienen sumidos en el miedo?

Entonces debo  comenzar a considerar la posibilidad de apertura mental que nos lleve a erradicar pequeñas acciones asociadas a la injusticia social que atentan contra la voluntad de seres con capacidades inferiores y de ahí la bolita de nieve irá creciendo hasta lograr la repercusión que resulte en un mundo mejor y entender que jamás podremos jactarnos de ser progresistas o emprendedores  si nuestras prácticas siguen atándonos al mismo pensamiento regresándonos una y otra vez  al ensimismamiento y al retroceso.

Todo lo anterior dicho con todo respeto claro esta     😉

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