La moda de la compasión

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Seguramente habrás escuchado por ahí en una conversación o en cierta introducción con alguna persona el prefijo –¡Soy rescatista! “Fulanito de tal”…rescatista.- (Tono presuntuoso tipo James Bond, fanfarria de fondo, ovación a coro de ángeles y apertura de nubes en el cielo para liberar la iluminación directa a la persona proveniente de dios mismo o bueno cuando menos así es como  visualizan que sucederá cuando en realidad al escuchar el término rescatista a cualquier persona común lo primero que le viene a la cabeza es  -¡Órale! Trabaja en la Cruz Roja… ¿O será en los Halcones? ¡Nah! Tiene facha de Grupo Beta…bien por ti amigo- y de ahí sobreviene el incómodo silencio. -¿Qué hago me arrodillo y rindo pleitesía? ¿Lo abrazo? ¿Le doy el reloj y la cartera? ¿Pero qué demonios espera este tipo que le diga?-.

Y es que últimamente al cúmulo de títulos nobiliarios con los que se confunde a la profesión ahora aparentemente hay que agregarle el de “rescatista”  para certificar la validez de una persona, el prefijo Arquitecto, Licenciado, Ingeniero, etcétera,  con el que las personas suelen adularse ya no parece suficiente,   se ha tomado el papel tan en serio que se ha omitido por completo la esencia de la acción.

¿Cuánto de lo que haces lo haces porque te nace y cuanto para contarlo? La persona que decida ofrendar su tiempo al beneficio de una causa  altruista cualquiera que sea debe cuestionarse lo anterior para de entrada evaluar la genuinidad de sus actos. ¿Ayudas al prójimo independientemente de la especie y el género porque te pesa su estado y la conciencia te dicta hacer lo apropiado para mejorar su condición? o ¿Intervienes porque detrás de pregonar tu altruismo vendrá el coronamiento con  elogios hacia tu persona? Si de entrada haces lo segundo quizá sea momento de que replantees prioridades porque quien importa es la persona en desventaja y no tú, si requieres alimentar el ego raspado, una autoestima baja o complementar una carencia,  la terapia asistida por profesionales es lo más indicado y no utilizar la desgracia ajena a conveniencia porque eso donde quiera que sea se le llama lucrar; si una mano se la tiendes al ser necesitado y con la otra sostienes la cámara estas ayudando a medias porque para todo necesitas ambas manos, no necesitas que la gente te nombre “ángel” o “ser de luz”,  que te digan que el mundo debería contar con más especímenes como tu porque dios nos libre entonces si estaremos fritos y digo fritos por que desconozco si las políticas de moralidad de este diario me permitan decir jodidos, pero bueno ya lo dije, habrá que atenerse a las consecuencias.

La paz interior proviene de la conciencia tranquila y la felicidad de ver bien a quien amas, llámense animales, niños, ancianos, mujeres, naturaleza…. no necesitas retiros espirituales, lecturas de superación personal o grupos de miserables anónimos para descubrirlo porque la fórmula es así de sencilla, en lo personal mi regocijo son los animales y lo grito a los cuatro vientos por que busco contagiar mi entusiasmo y que tú te animes a gritar el tuyo cualquiera que sea, vivimos en un mundo de prejuicios y opresiones, regulados en todo por una sociedad que todo condena y el miedo a ser tu es lo que te mata lentamente, si haber ayudado y ver bien a ese ser que amas te permite conciliar el sueño y te dibuja una sonrisa en el rostro estás en el camino correcto, si revisas tu teléfono cada cinco minutos en espera de likes o elogios no.

Date esa oportunidad de liberarte a través de la ayuda y resérvalo para ti, aunque no lo creas el mundo está observando y contagiaras, si deseas ser admirado lo serás pero en silencio, no te desgastes esperando el reconocimiento ajeno, eso es efímero un día lo tienes y otro día se va, acepta que hay quien hará las cosas mejor que tú y aprende de esa persona porque son aliados y no competencia, resuelve los desacuerdos con madurez, nadie está obligado a pensar como tú, lo único que te concederá la razón será la genuinidad y la congruencia de tus actos, gente nociva o sin posicionamientos elimínala porque son lastres que te impedirán seguir adelante, si la ayuda no llega no ruegues ni armes melodramas esperando obtenerla, siempre actúa de acuerdo a tus capacidades y sobre todo acepta que tienes límites, muchas veces la ayuda a media hace más daño que no intervenir porque solo ilusionas al prójimo con un cambio de vida que no serás capaz de concretar, si no puedes ayudar deja que las cosas fluyan porque si algo me consta es que nadie es único y como tú o yo hay muchos con la misma o mejor capacidad de ayudar.

Por ultimo agradece no ser ese ángel o ese ser de luz por que como leí por ahí un día, mientras más iluminado un ser… más negro es su lado oscuro.

 

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