Una historia que vale la pena…

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Algunos colegas estarán de acuerdo cuando digo que  los escabrosos caminos del activismo están llenos de historias que parecerían estar especialmente diseñadas para hacernos claudicar, siempre que pensamos haberlo visto todo, aparece una nueva historia que supera a la anterior tanto en ingenio humano para ejercer la crueldad como en crudeza para no sentir remordimiento.

Sin embargo hay alicientes que nos regresan al camino porque después de todo es el sendero correcto, historias de redención como la que les cuento a continuación hacen que todo sencillamente cobre sentido, contestando toda pregunta que llegara a cruzar por nuestra mente.

Una madre desesperada buscando alimento
Una madre desesperada buscando alimento

Gorda, sarcástico apodo por las obvias condiciones de desnutrición en las que se encontraba, es una perrita que fue reportada al departamento de control animal para que se retirara de la vía pública porque a quien la reportó le parecía desagradable que estuviera rompiendo unas bolsas de basura, lo que para ella era un indeseable y molesto animal en realidad resulto ser una madre desesperada buscando alimento.  

Pronto  fue capturada ante la insistencia y llevada a las instalaciones de control animal, tras el periodo de evaluación y lapso para posibles reclamos de legítimos dueños nadie preguntó por ella, a nadie le interesó tampoco adoptarla, pronto se convirtió en una estadística más, parte de ese 98 % de perros que ingresan y que de acuerdo a las retrogradas normatividades desde nivel federal comenzando por la constitución, ley federal de salubridad y de ahí en cascada a las leyes estatales y municipales, los animales siendo considerados como objetos y tal cual objeto pueden ser desechados si no son de utilidad tendrían que ser sacrificados.

Pero giro inesperado tomaría su destino pues en el preciso día que debería ser sacrificada, aunque cabe destacar que los sacrificios se han reducido a su máximo para brindarles una oportunidad de vida mediante la adopción, migrando del modelo antiguo de perreras a albergues con visión de primer mundo donde se procura la vida, la gorda tan escuálida como temerosa, se arrincono en la casita de su corral para esconder un diminuto cachorro que recién había dado a luz, nadie dado su estado podría haberlo imaginado, el personal de control animal al percatarse del acontecimiento brindaron de inmediato los primero auxilios, pues era obvio que vendrían más cachorros, pues raramente dan a luz a solo uno.

Once en total fueron las nuevas vidas que salvaron la suya, diminutos, mal alimentados desde vientre y con pocas expectativas de vida, los doce se ganaron al personal médico quienes vieron por medio de una organización de protección animal la posibilidad de darle una segunda oportunidad de vida recibiendo los cuidados necesarios, a 7 días de nacidos, marcha todo bien.

Ha quedado claro muchas veces como  nos resulta fácil condenar a las instituciones y juzgar a quienes procuran día a día la protección de animales sabiendo que esta está íntimamente ligada con la protección a nosotros mismos, lejos del campo de batalla, se desconocen los logros y las penas, retrocesos y avances, es fácil decir que se harán las cosas pero lo difícil es ponerse de pie y hacerlas, somos expertos en señalar y más en tirar piedras y esconder la mano, sin embargo historias como esta, se han desarrollado muchas dentro y fuera de las instituciones, claro que sí, nos falta mucho, se tienen muchas fallas y carencias aún, pero hay que saber reconocer cuando se hace el esfuerzo aun cuando los resultados son invariablemente desproporcionados al tamaño de los resultados, sigo siendo un ferviente creyente de que se va por buen camino y que en alianza se avanza más rápido, la gorda y sus once bebés pronto estarán listos para irse a un hogar adoptivo pero como ellos aún quedan muchos en las calles, así que la próxima vez que veas un perro en vía pública afina la visión, abre la mente y sabrás que es más que eso, es alguien a quien hemos mantenido abandonado toda la vida y que desesperadamente necesita nuestra ayuda para sobrevivir e esta feroz y peligrosa jungla llamadas sociedad moderna.

……¿Me pregunto qué harás entonces?

 

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