Medicamentos y alcohol, práctica de alto riesgo

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  • Disminuye o potencializa los efectos del fármaco.
  • En diabéticos,  es causa frecuente  de  coma.
  • Se sugiere evitar su consumo o hacerlo moderadamente.

 

El consumo de bebidas alcohólicas en quienes están bajo tratamiento médico resulta peligroso por  la interacción que se presenta con los medicamentos, ya que inhibe o potencializa el efecto del fármaco con repercusiones que pueden ser mortales.

 

El doctor Omar Balam Arzola Cruz, médico internista del Hospital General Regional (HGR) # 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Tijuana, explicó que los efectos del alcohol en el organismo van de agudos a crónicos “con relación directa a la cantidad que se ingiere”.

 

Manifestó que se trata de una droga de metabolismo constante, es decir;  cuando se le ingiere el cuerpo  desecha entre ocho y 12 mililitros de alcohol por hora, el resto se acumula.

 

Destacó que aún en la hipotética circunstancia en que se ingiriera una cerveza en una hora, el contenido de alcohol de ésta que oscila entre 4.5  y 6 por ciento, lo que  supera la cantidad mínima que el organismo es capaz de metabolizar.

 

Subrayó que la mayoría de bebidas con altas concentraciones de alcohol, como el  vodka (40 por ciento), limitan al cuerpo en cuanto a lo que puede eliminar, por lo que una gran parte se convierte en tóxico para el organismo.

 

Indicó que si se trata de bebedores ocasionales, el problema no es tan grave, pero cuando el alcohol se acumula por tomar de manera  frecuente y abundantemente,  causa daño progresivo que se manifiesta como una irritación desde la cavidad oral que se prolonga a todo el tracto digestivo.

 

Explicó que el alcohol aporta siete kilocalorías por gramo que se almacenan como energía y por lo mismo se desaprovechan otros nutrientes, facilita la acumulación de grasa e incremento en el perfil lipídico;  provoca el aumento en los niveles de triglicéridos y colesterol, lo que conduce fácilmente a complicaciones como hígado graso y desnutrición crónica, entre otras.

 

Arzola Cruz  precisó que cuando combinan alcohol con medicamentos, las consecuencias pueden ser mortales.  Por ejemplo,  los pacientes diabéticos que diario deben tomar fármacos hipoglicemiantes -que bajan los niveles de azúcar en sangre-, sufren consecuencias graves.

 

Detalló que el alcohol por sí solo bloquea la síntesis de azúcar a nivel hepático, lo que ocasiona descensos importantes de glucosa circulante; si a esto se añade que la persona ingiere fármacos o se inyecta insulina para controlar su enfermedad, puede caer en un coma que le dejará secuelas muy severas  o inclusive la muerte.

 

Resaltó que otra mezcla peligrosa es la del alcohol con antiinflamatorios, medicamentos de consumo muy frecuente, lo que puede favorecerse el desarrollo de sangrados, porque ambos facilitan las hemorragias y con la fusión, incrementa el riesgo.

 

Aconsejó evitar la ingesta de alcohol o hacerlo de forma moderada. Insistió en la importancia de evitar  su consumo, “sobre todo si se encuentra bajo tratamiento médico”, concluyó.

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