La Cocef es el “muro” sólido que sí queremos en la frontera

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Sólo juntos es posible un futuro mejor en la frontera

La Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza es el muro sólido que sí queremos en la frontera con Estados Unidos, un “muro” simbólico horizontal de 400 kilómetros de ancho más efectivo que uno de 3 metros verticales, menos costoso y más sustentable que el propuesto por el gobierno del país vecino.

En los últimos 23 años ambos países construyeron una real fortaleza, la Cocef, un “muro” inteligente que concibe a la frontera como una región y no como una línea, aceptando las jurisdicciones y practicando la tolerancia.

La Cocef es el muro que construimos y que sí queremos los fronterizos de ambos lados, somos una familia en un solo ecosistema, interdependientes, sabemos que el futuro posible lo construimos juntos o no será vivible; con nuestras diferencias propias de la diversidad, de la riqueza que nos da la pluralidad cultural y social, podemos tejer, articular lo diverso hace de la región una fortaleza.

La Cocef es un modelo de entendimiento entre vecinos que promueve inversión, calidad de vida, participación social y el empate de infraestructura complementaria, una colaboración y gobernanza conjunta, porque solo juntos es como ambos países podrán lograr un futuro mejor y, en cambio, separados llegarían al colapso.

Destacó que tal entendimiento ha permitido la colaboración para afrontar desafíos que trascienden la frontera; como ejemplos, dijo que sin el programa de Verificación Vehicular Ambiental en Baja California, San Diego respira el mismo aire de Tijuana y si Estados Unidos no guarda el agua de México en la presa Hoover tras el terremoto que dañó los canales del Valle de Mexicali, el agua se habría perdido.

Sin la capacidad de compra de la población de Tijuana, el comercio de San Diego ha tenido que declarar emergencia económica en cada brusca devaluación del peso mexicano; sin la inversión de Estados Unidos en el drenaje de Tijuana, las aguas residuales del lado mexicano drenan en forma natural al estero de Imperial Beach, al igual que las aguas residuales de Mexicali drenan a Salton Sea en Imperial Valley.

La Cocef financia proyectos para mejorar la calidad de vida del vecindario y reducir las diferencias que hacen necesario migrar, lo que resulta más efectivo que un muro físico, porque está demostrado que la prevención es más efectiva y menos costosa que el remedio, sobre todo considerando que la movilidad geográfica de especies es motivada por necesidades no satisfechas localmente y la posibilidad de mejora en otro sitio.

La región fronteriza se define por 100 kilómetros al norte y 300 al sur de la frontera nacional; en esta franja de 400 kilómetros de ancho y 3 mil de largo, ambos países reconocen que lo que hagan en su territorio impacta al vecino y, por lo tanto, debe ser consultado, notificado o advertido, sin renunciar a sus propias legislaciones nacionales.

Esta es una lección metodológica que ofrecen los expertos ambientales de los dos países, para caminar a la sustentabilidad, la diplomacia ambiental es de vanguardia en el mundo por su experiencia, alcanzando metas de ensueño y el arduo trabajo para el entendimiento entre actores que son tan diferentes, pero que se unen por una misma motivación y que son conscientes de que solo juntos es posible construir un futuro mejor.

Entre las decenas de proyectos de inversión de la Cocef ya terminados en esta región durante los últimos años, está uno para realizar mejoras a los sistemas de agua y saneamiento en comunidades indígenas de Baja California, con una inversión de 100 mil dólares en San Antonio Necua.

También se realizó un inventario de emisiones a la atmósfera en Tijuana y Playas de Rosarito, con una inversión de 107 mil 322 dólares, para identificar las principales fuentes emisoras de contaminantes, los contaminantes que más se emiten y en qué mes se emiten en mayor cantidad, a fin de desarrollar el Programa de Calidad del Aire en la región.

Igualmente, puede mencionarse la evaluación de la red de monitoreo de la calidad del aire en Tijuana, con una inversión de 65 mil 476 dólares, misma que buscó evaluar el estado actual de la red de monitoreo de Baja California, a fin de conocer la cobertura y condiciones de operación actual de las 13 estaciones que integran la red.

Otros proyectos han sido el monitoreo de calidad del agua en Playas de Tijuana, con inversión de 12 mil 211 dólares para proteger los océanos y mejorar la salud de los usuarios de estas playas, así como los 100 mil dólares invertidos en Mexicali para la fabricación inversa de electrodomésticos recuperando gases de efecto invernadero, mediante la capacitación en buenas prácticas de refrigeración y aire acondicionado.

 

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