Empresas familiares subsisten entre el 5 y el 15% después de la tercera generación

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Durante la reunión semanal del Club Rotario Tijuana que dirige Gerardo Brizuela, el director del despacho Ȧlvarez Carmona, desarrolló el tema “Las trampas de la empresa familiar”, en la que habló de la problemática que enfrentan este tipo de negocios durante el proceso de transición de una generación a otra.

Refirió que los datos estadísticos que arrojan  que pocas empresas subsisten al pasar de una generación a otra, se basan en estudios hechos por distintos organismos como el Centro de Empresas Familiares de la Universidad de Monterrey, las encuestas de Banamex y Bancomer y en investigaciones de la Universidad de Harvard y del Instituto Tecnológico Autónomo de México.

En el proceso de transición, agregó, donde se pasa tanto la propiedad del negocio, la autoridad y liderazgo hacia la siguiente generación se pueden generar una serie de complicaciones; y sucede lo mismo durante la gestión del negocio donde interactúan padres e hijos.

“Las empresas fracasan por falta de acuerdos, de previsión, y de dificultades que se presentan; de un problema chico termina desbaratándose el negocio y la familia y pueden terminar en demandas y agresiones físicas”, manifestó.

Ȧlvarez Carmona, añadió que entre los temas que las empresas no saben discernir para evitar complicaciones, está el que se piense que por el hecho de ser hijo del fundador de un negocio se tiene la capacidad de saber manejarlo.

Otro problema es que se lleguen a confundir las necesidades económicas de la familia, con las financieras del negocio y se quiera ver a éste como la fuente para solventar un estilo de vida, provocando su fracaso sino se tiene la suficiente liquidez financiera.

“Otra trampa es la del afecto y la relación contractual, es decir cuando alguien entra a un negocio y piensa que por ser hijo del dueño cree que puede gozar de ciertos privilegios o hacer cosas que se le van a disculpar como el no ir a trabajar, llegar tarde, tener más vacaciones, ganar más.

La empresa familiar no se maneja por afecto sino por relación contractual, sino se cumple se puede sancionar y despedir”, expresó.

Dijo que otro problema en las empresas familiares es cuando se confunden los órganos de gobierno con los de dirección, y para evitar esto es necesario que el empresario fundador entienda que se tiene que transitar de ser director a ser consejero y contratar a un profesional que sea el director del negocio.

Señaló que es recomendable recibir asesoría con programas diseñados para la orientación de las generaciones que entrarán al negocio.

“Se maneja mucho el sentimentalismo, las emociones porque no hay reglas. Es bien importante ponerlas y establecerlas en un documento sobre protocolo familiar en donde quede clara la participación en la empresa de cada integrante de la familia”, declaró.

Dentro de la reunión, los socios hicieron entrega además de sillas de ruedas a personas necesitadas, dentro del esfuerzo anual de los Rotarios por ayudar a los menos afortunados.

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