“MENOS CELULAR Y MÁS VIDA”

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Tijuana, Baja California., 05 de abril 2016. El uso excesivo del teclado de celulares y de computadores puede provocar lesiones en manos y muñecas, incluso inmovilizar los dedos, sobre todo el pulgar y el anular con la aparición de tenosinovitis.

Éste padecimiento se desarrolla por el frecuente envío de mensajes por celular y por utilizar el teclado de la computadora durante jornadas largas, sin descanso.

La doctora Ligia Bravo Cuesta, encargada de salud en el trabajo de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) número 7 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Tijuana, explicó que una forma de coadyuvar a la prevención de este padecimiento es el uso de teclados con soporte ergonómico y utilizar de forma moderada del celular.


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Refirió los casos del fenómeno conocido como dedo engatillado, el cual ocasiona que el pulgar o el anular se mantienen flexionados de forma involuntaria y al tratar de regresarlos a su posición habitual ocasiona dolor intenso y eventualmente queda doblado.

Señaló que aunque la tenosinovitis se relaciona mayormente con un proceso natural de degeneración por envejecimiento y es común en personas de 40 años o más, el uso excesivo del teclado de teléfonos celulares y de la computadora, constituyen un factor de riesgo.

Bravo Cuesta indicó que cuando un individuo tiene carga genética para desarrollar artritis o por el hecho de que los procesos de envejecimiento se están dando de forma apresurada, es probable la presencia de tenosinovitis.

La especialista advirtió que si el trabajo de computadora es exagerado y  utiliza con frecuencia el celular, crecen las probabilidades de sufrir el padecimiento.

Para prevenir este tipo de enfermedades recomendó llevar un estilo de vida saludable que incluya la ingesta de dos litros de agua al día, actividad física diaria, dieta equilibrada con abundantes frutas, vegetales y fuentes naturales de antioxidantes.


Closeup of young men and women holding cellphone


 

Señaló que los especialistas del IMSS resuelven el problema con dos estrategias;  la primera es la cirugía tradicional, que consiste en una incisión de un centímetro y medio en el área lesionada, para localizar la parte estructural de la mano que permite la flexión de los dedos.

La segunda opción no involucra cirugía, se lleva a cabo una punción con una aguja o una hoja de bisturí muy fina, abriendo una herida mínima de dos a tres milímetros de longitud para cortar la zona enferma; en unos cuantos minutos se alivia el dolor y el paciente se va a su casa con el problema resuelto, enfatizó.

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